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Edgard Antonio Fernández Pujal fue ejecutado la noche del 17 de febrero en el empalme de San Benito, pero a pesar de que la Policía dio por esclarecido el caso con la captura de dos personas, persiste un halo de misterio en torno a las verdaderas razones del crimen.

La Policía señaló que a Fernández Pujal lo mataron porque supuestamente había robado el celular de uno de sus ejecutores, ¿pero quién en su sano juicio iba a perseguir a una persona 112 kilómetros para matarla por un teléfono?
Otra de las razones que dice la Policía medió para la fría ejecución, es el supuesto robo frustrado del dinero correspondiente a la planilla de los trabajadores de una finca de Luis Montesino Cruz, en la carretera Nueva Segovia-Jalapa.

Extrañamente este supuesto robo frustrado nunca fue denunciado ante las autoridades, y en la entrevista dada por Montesino a la Policía lo menciona a manera de posdata.

Un misterioso hondureño

En la misma declaración Montesino, cuyo capital económico tiene asombrados a los estelianos, refiere que un hombre hondureño le pidió 5 mil dólares y que a cambio le diría quiénes le estaban robando.

Según Montesino, el extranjero le reveló que sus socios, Jaime y Pein, eran quienes estaban detrás del robo frustrado antes mencionado.

Luego, Montesino refiere haber llamado al abogado Fredman Torres Rodríguez, a quien le comunicó que le habían robado el dinero de la planilla cuando pasaban por el lugar conocido como El Paso de la Leona, en la carretera Ocotal-Jalapa.

¿Un crimen sin investigar?

Así como de misteriosa es la aparición del “catracho” en esta historia, también lo es la muerte de un vigilante de una de las propiedades de Montesino, en Jalapa, Nueva Segovia.

De esa muerte lo que se sabe en Estelí es que el hombre estaba solo en la casa-hacienda, bajo llave --también el portón de la propiedad estaba enllavado--, pero supuestamente el balazo que recibió fue hecho desde el interior del inmueble. Este hecho, que permanece en el misterio, es, según los estelianos, un crimen que no fue investigado por las autoridades.

Luis Montesino, al ser consultado sobre esta misteriosa muerte en la finca de su propiedad, a la salida de los juzgados en Tipitapa, no quiso hacer comentarios.

El deceso violento de uno de los siete cubanos que desde hacía seis meses alquilaban una casa propiedad de un comisionado pasado en fecha reciente a retiro, fue una muerte anunciada para los vecinos del barrio “Paula Úbeda”, lo único que no sabían era quién sería la víctima.

Según los vecinos, eran constantes las broncas entre los “cubiches”, y por eso muy pocos se asustaron la noche del 17 de febrero, cuando Luis Montesino bajó de una camioneta y comenzó a atacar a puntapiés a Edgard Antonio Fernández.

Lo único que llamó la atención de los vecinos esa noche fue que la Policía cruzó una patrulla en la esquina este de la calle donde está la casa que habitaron los cubanos hasta la noche del pasado miércoles.

Pocos minutos después el jefe de los patrulleros recibió una llamada telefónica, los policías se fueron del lugar, mientras se iniciaba la maratónica y sangrienta persecución que concluyó con la ejecución de Fernández.

Sobre este incidente, Montesino dijo a la Policía en Managua que sólo había recibido la visita de un oficial, a quien le dijo que un hombre le había querido robar, pero que se había marchado.

Desaparece hermano de la víctima

Luego del crimen de Edgard Fernández Pujal, se asegura que de igual manera desapareció un hermano de éste, de nombre Reynaldo, quien tenía un negocio llamado “El Mundo de las Motos”, a sólo media cuadra de la casa donde vivía la víctima.

“Lo único que se sabe en el barrio es que el hermano del cubano muerto se fue huyendo por veredas hacia Honduras”, dijo un lugareño que demandó el anonimato.

Doce días después de la ejecución de Fernández, todavía no se establece con certeza cómo logró huir de sus victimarios la noche del 17 de febrero hasta el empalme de San Benito.

La única versión sobre cómo llegó Fernández hasta el sitio donde fue asesinado es que viajaba al raid en una camioneta blanca, de tina, de la cual bajó rápidamente procurando encontrar un refugio.

Cubano jactancioso

Luis Montesino Cruz ha dejado asombrados a los estelianos no sólo por su poder económico, sino porque supuestamente se jacta de ser protegido y hasta de manejar dinero del jefe del partido de gobierno.

Del cubano “ricachón” en las calles estelianas se asegura que ha comprado las principales haciendas productoras de tabaco en Jalapa.

Durante la postergada audiencia inicial del juicio, que se reprogramó para mañana lunes, Montesino hizo gala de su vanidad al llegar en un ostentoso automóvil volvo MVW, y rodeado por una batería de abogados y asistentes, quienes le abrían el paso.

Además, Montesino es conocido en Estelí como un hombre de mucha influencia entre ex mandos policiales, entre los que destaca el ex jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, comisionado Denis Tinoco, quien lo acompañó en la audiencia preliminar, pero que en la inicial fue el gran ausente.

Como parte de las investigaciones, la Policía interrogó a Fredman Torres Rodríguez, un abogado esteliano estrechamente vinculado con Montesino.

El abogado Fredman Torres es hermano del también abogado Danilo Torres, asesinado hace dos años de 33 puñaladas.

Una fuente policial reveló que el lunes 16 hubo una fuerte discusión entre Montesino y Fernández, en presencia de Fredman Torres, lo que provocó la presencia de la Policía, pero que al final se retiró tal como si nada hubiera pasado.

Ponen en duda identidad

La abogada Carolina Vásquez, quien lleva la defensa del cubano y del nicaragüense Armando José Marín, el que está preso “porque no tiene cheques que firmar”, a como lo tiene que hacer Montesino, según el criterio del judicial, puso en duda la identidad del hombre asesinado.

“Dentro de la investigación nadie ha reconocido que el hombre que apareció muerto sea Edgard Antonio Fernández Pujal, a como se ha dicho”, aseguró la abogada defensora.

Cabe mencionar que según los testigos del crimen, Fernández fue despojado de sus documentos de identidad por sus victimarios cuando ya estaba muerto.

Al preguntársele si existía algún tipo de relación entre Montesino y la víctima, la doctora Vásquez dijo que nunca la existió y que sólo eran conocidos.

La abogada de Montesino y de Armando José Marín se mostró confiada en que durante la audiencia inicial la Fiscalía no podrá presentar las pruebas necesarias para llevar a su representado, a quien presenta como “inversionista”, a juicio por este crimen.

Este crimen, unido a la ejecución de un auditor de la empresa Bimbo, ocurrido recientemente, pareciera abrir la era de las ejecuciones en nuestro país, donde nunca ha sido común que una persona sea ultimada ante los ojos de numerosos testigos, en la vía o en sitios públicos.