Ernesto García
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Todo el peso de la ley dejó caer el juez penal de Juicio de Tipitapa, Sergio Amador Perezalonso, sobre J. H., a quien condenó a 12 años de prisión, luego de encontrarlo culpable del delito de abuso sexual.

El hombre que salió furioso del recinto judicial tipitapeño lanzando amenazas contra el reportero gráfico de EL NUEVO DIARIO y golpeando las paredes, abusó sexualmente de su sobrina, una niña de tres años.

La sanción de 12 años es la pena máxima que establece el Código Penal, para quien comete un delito de abuso sexual en perjuicio de un menor de edad.

Por la comisión del aberrante delito, J. H. deberá permanecer en la cárcel hasta el 11 de diciembre de 2020, precisó el judicial en la sentencia condenatoria.

De acuerdo con el escrito acusatorio presentado por el Ministerio Público, el 13 de diciembre pasado, J. H. abusó de la niña introduciéndole un dedo en la vagina.

Según el relato de la madre, los hechos acontecieron en un barrio ubicado en la periferia de Tipitapa, el 8 de diciembre de 2008, cuando ella ayudaba en los preparativos del velorio de otro familiar.

El condenado, valiéndose de la confianza que le tenía la niña por ser su tío, y aprovechando que la mamá estaba atareada, se llevó a su víctima hasta un cuarto ubicado en el fondo del patio donde consumió el delito contra la pequeña.

El abuso sexual fue confirmado por la médico forense, al señalar que encontró enrojecimiento en los labios vaginales de la menor, y agregó que el mismo no estaba asociado al desaseo o roce del calzón de la niña con los labios, como pretendió afirmarlo la defensa.

También fueron determinantes para establecer la responsabilidad del condenado, el testimonio de un adolescente de 13 años, quien alertó a la mamá de la menor de edad, y el relató de la madre, quien dijo haber encontrado a su hija en suelo con el short y el calzón debajo de la rodilla, y al pervertido con el pantalón de igual manera.