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La Policía del departamento de Nueva Segovia desarticuló una banda que desde hace 15 años se dedicada al delito de abigeato en los municipios de Santa María, Macuelizo, Ocotal, Mozonte y San Fernando.

Hasta el momento, las autoridades tienen capturados a 4 personas, pero hay 3 que continúan prófugas, entre ellas el cabecilla de la banda, identificado como Maximiliano Hernández Zelaya.

El comisionado Javier Martínez, segundo jefe de la delegación departamental, detalló que los animales robados iban a parar al matadero de la ciudad de Condega, departamento de Estelí. Para movilizarlo, dijo, se valían de artimañas para obtener cartas de venta en las oficinas de Registro de Ganado en San Fernando.

Dos de los capturados / Foto:Leoncio VanegasDetalló que la captura de la banda fue posible a raíz de las investigaciones sobre la pérdida a inicios de este mes de enero de 12 semovientes en Macuelizo, que eran propiedad de Francisco Cerna González.

Según el denunciante, una manada de 80 cabezas había sido trasladada de Santa María a Macuelizo para pastar en potreros alquilados y que al reunir al ganado para vacunarlo se enteró que faltaban 16 semovientes.

El jefe policial dijo que en días recientes lograron recuperar 8 reses de uno de los corrales del matadero de Condega, así como 4 terneros que estaban en una finca en la comarca San Luis, jurisdicción de Somoto, departamento de Madriz.

Otros afectado por la actividad de la banda son Francisco Reynerio Flores González, con 6 semovientes valorados en C$ 130,000, y José Santos Salgado, con 12 cabezas con un costo de C$ 180,000.

Así operaban

El jefe policial señaló que Maximiliano Hernández Zelaya (huido), oriundo de la comarca El Bosque, Macuelizo, es quien supuestamente dirigía esta banda de arreadores que operaba principalmente en los municipios de Santa María, Macuelizo, Ocotal y San Fernando.

Señaló que también integraban la organización Omar Domínguez Vallecillo, David Andrés Sánchez, José Concepción Tórrez López, Fidel Flores Morales y María de los Ángeles Gómez Ortez y José Roberto Tórrez.

Según las investigaciones policiales, la mujer se encargaba de tramitar cartas de venta en el Registro de Ganado de San Fernando, así como en Somoto.

El resto de integrantes de la banda, en tanto, reunía al ganado en El Bosque, Macuelizo, y luego lo llevaban a la comarca San Luis, Somoto. Una vez legalizado lo trasladaban a la comarca El Matasano, municipio de Pueblo Nuevo, de donde tomaban un camino que desemboca frente al estadio de béisbol de Condega, para finalmente llevarlo al matadero.

“La investigación no queda aquí. Estamos revisando todas las denuncias (recibidas), todas las transacciones de ganado que hicieron estas personas”, dijo el comisionado Martínez, quien no descartó que los acusados se les impute también el delito de crimen organizado.