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A nivel nacional, en menos de una semana se han registrado dos femicidios, la máxima expresión de la violencia machista.

Félix Alberto Herrera Bustamante enfrentará el próximo 8 de febrero un juicio oral y público por el delito de femicidio contra María Alicia Vílchez Reyes.

El crimen ocurrió la noche del pasado sábado en las costas del Espigón, en Corinto. Al ser presentado a los medios de comunicación ayer, Herrera Bustamante confesó que previo al asesinato discutieron debido a que ella se negó a comprar una botella de agua, por lo que la golpeó y asfixió.

La presentación preliminar ante la doctora Isabel Mayorga, titular del Juzgado Especializado en Violencia, se realizó el miércoles, y en este se le dictó prisión preventiva. El acusado tiene 24 años, estuvo junto a la ahora fallecida durante ocho años y tenía también otra familia.

“Debido a que Herrera tenía esposa e hijos, citaba constantemente a la fallecida en diferentes sitios; el 28 de enero, a eso de las 2:00 p.m. estuvieron por última vez del restaurante 'El Buzo', cien metros al oeste, en la playa conocida como El Espigón”, reza el libelo acusatorio.

“Ella me aruñó la cara y la sujeté por la fuerza, le propiné golpes con los puños y sostuve con mis manos su cuello, obstruyendo el paso del oxígeno hacia los pulmones y ella en la agitación se golpeaba la cara con las rocas del muro de contención”, reza la declaración que el acusado dio a la Policía.

Según la fiscal Rugama, Vílchez murió por asfixia mecánica. En ese caso, donde la Policía Nacional ocupó dos días para aclararlo, se obtuvieron las declaraciones de tres testigos, entre ellos dos hombres y una mujer.

En Bluefields, la Policía reportó la muerte de Rosa Mendoza Reyes, de 23 años, asesinada por su cónyuge José Dolores Arróliga González, de 32, frente a sus hijos de 8 y 4 años de edad.

El crimen ocurrió la noche del 31 de enero en la comunidad Nuevo Amanecer, de El Tortuguero, Bluefields. Arróliga llegó a la vivienda y sin mediar palabra agarró del pelo a la víctima, la arrastró, le colocó la pistola en la cabeza y le disparó delante de los niños, luego se dio a la fuga.

Detalles del caso indican que el niño mayor salió llorando de la vivienda para avisar a los vecinos que su mamá estaba muerta, mientras su hermanita menor estaba junto a la víctima. Un total de tres mujeres perdieron la vida a causa de la violencia machista entre el 1 y el 30 de enero en Nicaragua, según organizaciones feministas, mientras que otras siete escaparon de ser asesinadas por hombres.

De acuerdo con el monitoreo de la organización no gubernamental Católicas por el Derecho a Decidir de Nicaragua, 10 de los 41 femicidios registrados en los primeros siete meses del año, ocurrieron en la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS).