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Dos dictámenes médicos legales figuran entre las principales pruebas con que  la Fiscalía espera demostrar que Omar Salinas Solís mató a su bebé de 30 días entre la noche del 12 de noviembre del 2015.

En la acusación radicada en el Juzgado Séptimo Distrito Penal de Juicio de la capital, se indica que la  tarde del 12 de noviembre de es año Omar Salinas y su pareja discutieron.

Una hora más tarde  la mamá del bebé de iniciales M. E. S. R. llamó a Salinas  diciéndole que pasaba por una crisis de hipertensión que iría al hospital y que regresará para que cuidara al niño.

La madre del bebé retornó  a su casa a eso de las diez y media de la noche y al ver al recién nacido dormido en su cuna se fue acostar;  pero en la madrugada del día siguiente ( 13 de noviembre) al regresar del baño miró que el niño seguía dormido.

Sin embargo, a las nueve y treinta de la mañana ( 13 de noviembre) su mamá la despertó, quien le dijo que el niño no respiraba llevándolo  al hospital La Mascota donde los médicos confirmaron el deceso.

Los galenos al observar que el bebé tenía golpes en la cabeza  y distintas partes del cuerpo llamaron a la Policía quien remitió el cuerpo del infante  al Instituto de Medicina Legal.

Desprendimiento de pulmón

La  forense, Sara Mora Grillo quien hizo  la autopsia confirmó que el pequeño murió a consecuencia de trauma craneoencefálico y  desprendimiento de un pulmón.

La patóloga también encontró hemorragia craneal y  signos de estrangulamiento en el bebé,  agregando que recibió los  golpes antes de morir entre las una y tres de la madrugada del día 13 de noviembre del 2015.

La acusación  también  es respaldada por  un dictamen de psicología forense donde se asegura que Omar Salinas es una persona insensible que no tiene remordimiento por lo sucedido, agregando que tiene antecedentes de consumo de bebidas alcohólicas y estupefacientes.