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Un final trágico tuvieron las vacaciones de Pablo Flores Herrera, de 42 años, quien fue lapidado por pandilleros en el barrio Tierra Prometida, la noche del pasado 22 de febrero.

Flores murió la madrugada de ayer martes, en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital “Lenín Fonseca”, después de 11 días de agonía.

Al ser agredido de forma mortal, Flores estaba pasando vacaciones en Nicaragua, luego de trabajar durante mucho tiempo en Honduras.

De acuerdo con el informe de las autoridades médicas del Hospital “Lenín Fonseca”, el trauma craneal severo que causó la muerte de Pablo Flores Herrera era incompatible con la vida.

El crimen de Flores no sólo tiene consternados a sus vecinos en el Tierra Prometida, sino que también ha dejado atemorizados a sus familiares, que prefieren no hablar de lo sucedido con extraños.

En un esfuerzo por evitar que se conociera la verdadera causa del deceso de Flores sus parientes inicialmente dijeron que éste había muerto por enfermedad natural.

Ante el temor de nuevas represalias por parte de los peligrosos pandilleros que en su mayoría son adolescentes, los familiares de Flores no han denunciado el crimen acontecido, confirmaron las autoridades policiales.