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Wendy Narváez Dublón, de 17 años, falleció la mañana de ayer en la sala de emergencia del Hospital Regional Nuevo Amanecer de la ciudad de Bilwi, Región Autóma del Caribe Norte, luego que su pareja, un policía que tenía cuatro meses en esa institución, le disparó con un AK.

Según galenos de turno del Hospital  Nuevo Amanecer, la víctima falleció a causa de un shock hipovolémico.

El hecho se registró en el barrio Spanishtown donde vivía la joven. Según un testigo del hecho que prefirió el anonimato, el presunto autor del femicidio fue identificado como Jairo Ríos Domeitz, de 19 años, quien posteriormente de cometer el hecho se entregó.

Los testigos aseguran que este llegó a la casa y se dio una discusión entre ambos, por lo que sacó un AK que tenía en su casa y le disparó.

La víctima laboraba en el Minsa y tenía una pequeña de un año y medio. 

En los primeros 10 meses de 2016, del total de 44 femicidios que se registraron, 5 ocurrieron en el Caribe Norte.

El femicidio constituye la forma más cruel de la violencia machista, que es aquella que se ejerce mediante toda acción, u omisión, dentro del marco de una relación desigual de poder, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como privado, afecta la vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, y por el hecho de ser una mujer.

La semana pasada, en menos de cinco días se registraron dos femicidios. Uno de estos crímenes ocurrió en Corinto, en las costas del Espigón, y el otro en Bluefields.

Mujeres que están organizadas en diferentes movimientos en el país han alertado sobre el incremento en los casos de violencia física y sexual contra las mujeres.

En un análisis realizado en 2013 por la OMS, la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigaciones Médicas, y basado en los datos de más de 80 países, se comprobó que casi una tercera parte (30%) de las mujeres que han mantenido una relación de pareja, han sufrido violencia física o sexual por parte de esta.

La situación es tan alarmante que ha obligado a distintas organizaciones a emprender campañas de sensibilización en las que se indica que la violencia de género no es un asunto privado sino de carácter público.

“La gente que no hace nada por detener la agresión a una mujer se convierte en cómplice. Si nos callamos y decimos 'está bueno que le pegue porque es su esposa' también somos cómplices. Es necesaria una mayor reflexión sobre el problema. Para eliminar la violencia machista tenemos que reeducarnos”, explicó en una entrevista María Teresa Blandón. 

Ayer trascendió que una niña de Condega fue violada por un desconocido cuando se dirigía con su madre a la terminal de buses.

Supuestamente, los maleantes le salieron al paso a la mujer que ya está en el último mes de embarazo y se llevaron a la niña a un sitio montoso cercano a la terminal de autobuses de la ciudad esta ciudad.