•  |
  •  |
  • END

CHINANDEGA

Dos jóvenes vidas se extinguieron a causa del consumo excesivo de licor y del irrespeto a la Ley de Tránsito. Los infortunados impactaron contra el muro trasero de la parroquia El Calvario, de esta ciudad.

Jorge Enrique Chavarría Delgadillo, de 29 años, y Ramón Isaac Cáceres, de la misma edad, originarios del barrio El Calvario, viajaban en la motocicleta Discovery, negra, sin placas, cuando sufrieron el brutal accidente que les costó la vida.

El casco al lado

El accidente ocurrió a las 6:10 de la tarde del lunes último, cuando Chavarría Delgadillo manejaba la motocicleta a exceso de velocidad. Éste pereció instantáneamente, y a su lado quedó el casco de seguridad que aparentemente portaba en el manubrio de la moto.

Su acompañante fue trasladado por bomberos voluntarios al Hospital España, de Chinandega, e inmediatamente fue internado en la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI.

A las diez de la mañana de ayer martes, Cáceres, conocido cariñosamente como “Hulk”, expiró. Ambos amigos serán sepultados hoy en el cementerio local.

Una vecina relató a EL NUEVO DIARIO que escuchó varios frenazos y observó fuego en las llantas de la motocicleta conducida por Chavarría Delgadillo, quien resultó con el rostro destrozado. Mientras tanto, Cáceres murió por golpes severos en la cabeza.

Carlos José Cáceres lamentó el deceso de su sobrino, único hijo de su hermana, que habita en Costa Rica. “Mi sobrino era el propietario de la motocicleta, en la cual hacía las compras diarias para preparar la carne asada, un negocio familiar heredado de su abuela, Luisa Emilia Cáceres”, expresó.

Añadió que Ramón Isaac deja dos hijos en la orfandad, uno de siete y otro de nueve años, procreados con su esposa, María Justina Medina.

Tres niños huérfanos

Por su parte, Alma Nubia Chavarría lamentó la muerte de su hermano, Jorge Enrique, quien era amigo de infancia de Ramón Isaac Cáceres, y habitaba en el barrio Divino Niño. Expresó que aunque no veía diario a su hermano, mantenía comunicación con él, y para ella lo más triste de su muerte es que el joven deja tres hijos en la orfandad.

Josefa Deldadillo dijo que aconsejó a su hijo que no manejara a exceso de velocidad, porque era peligroso, pero lamentablemente no le hizo caso.

La Policía determinó que hubo falta de pericia, irrespeto a una señal de tránsito y estado de ebriedad.