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Pasadas casi las 40 horas después de los homicidios perpetrados contra Jaime Esteban Castillo Ruiz, de 30 años, y Amado Efraín Sotelo, de 70, la Policía sigue atando cabos, para esclarecer estos crímenes.

Hasta ayer lunes, la Policía no tenía certeza sobre el móvil del asesinato perpetrado contra el técnico en refrigeración Jaime Esteban Castillo, cuyo cadáver con cinco impactos de bala fue encontrado en una finca en Sabana Grande, hace dos días.

Los familiares de Castillo señalan como presunto autor del crimen a un hombre conocido como “Chiquilo”, quien supuestamente hace seis meses macheteó y baleó a la víctima.

“Chiquilo” y Castillo, ambos habitantes de Cofradía, jurisdicción de Nindirí, eran amigos desde la infancia, pero un día, cuando el técnico le pidió prestado un machete porque visitaría a otro familiar en las afueras de Cofradía, “fue mal interpretado por Chiquilo”, según los parientes de la víctima.

Por las características del asesinato las investigaciones la asumió el Departamento de Crímenes Violentos, de la Dirección de Auxilio Judicial, quienes hasta la tarde de ayer lunes, realizaban su pesquisas en Sabana Grande, Cofradía y Nindirí.

Versiones encontradas

En lo que refiere al homicidio perpetrado contra el comerciante Amado Efraín Sotelo, las autoridades policiales y la esposa de la víctima tienen versiones diferentes de cómo se produjo el crimen.

El segundo jefe de la Estación Cuatro de Policía, comisionado Edgard Sánchez, dijo que según las primeras investigaciones hechas en el lugar del crimen, el móvil fue el robo.

Un día después del crimen, la Policía tenía identificado a un sospechoso, pero no revelaron su identidad para evitar el entorpecimiento de las investigaciones.

Doña Cándida del Socorro Estrada, esposa de Sotelo, quien fue ultimado en su negocio de máquinas tragamonedas “El Paso del Norte”, ubicado en el Mercado Oriental, dijo que quien le disparó a su marido era un hombre que estaba jugando en las referidas máquinas.

Aparentemente el criminal se enojó cuando Amado Sotelo, a eso de las siete de la noche, apagó las máquinas porque era la hora de cerrar el negocio.

Amado Sotelo murió casi de forma inmediata en la escena del crimen, confirmaron sus apesarados familiares.