Lizbeth García
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19 años de prisión para testigo de Jehová
19 años de prisión tendrá que completar un hombre de apellidos Carazo López para pagarle a la sociedad y a los miembros de su iglesia (Testigos de Jehová) el delito y el pecado que cometió al violar y maltratar sicológicamente a su propia hija de 23 años, a quien empezó a abusar desde 2004. La juez Segundo Penal de Audiencias, Adela Cardoza, explicó que le impuso al acusado la pena máxima de 15 años de prisión por la violación y cuatro más por violencia intrafamiliar, porque éste incurrió en agravantes al abusar de su propia hija en su misma casa, además tomó en cuenta el hecho de que la joven es discapacitada, porque no escucha bien con el oído izquierdo y producto de lo vivido, sufrió un grave daño en su salud síquica. En la sentencia la judicial le ordenó a Carazo que no hostigue a su hija por teléfono ni por ningún otro medio de comunicación, además deberá guardar cien metros de distancia de ella, si es que alguna vez llegan a estar en un mismo lugar, pero esa posibilidad es remota, porque el sentenciado saldrá de prisión hasta el tres de diciembre de 2027, porque debe cumplir las dos penas, una detrás de otra, comenzando por la más alta.

“No sabía” que se trataba de un robo

José Ernesto Guevara, alias “Chepe Huevo”, no aprovechó la libertad que le otorgaron las autoridades de la Estación Seis de Policías, porque ayer quedó en prisión por robo agravado, delito por el que enfrentará juicio oral el 28 de abril de 2009. Guevara es uno de los dos hombres que, supuestamente, llegaron a asaltar en el motel de Manuel Urbina Lara, quien defendió su vida y se negocio a balazos, acción que provocó lesiones en los testículos y mano derecha de José Ernesto. Según la acusación que la Fiscal Lucía Sandoval presentó contra Guevara, Jorge Elías Reyes y Nelson Chévez llegaron a la casa de Guillermo Ramírez Mejía, ubicada en la Quinta La Polla, en la comunidad de Pacaya, en el kilómetro 29 de Carretera Sur, el 26 de febrero. Supuestamente forzaron una ventana de la vivienda para entrar y sustraer una refrigeradora valorada en 7,500 córdobas; una cocina; tres sofás; un comedor con sus sillas, una mesa: un estante; una tina de plástico y dos floreros con un precio de 250 córdobas cada uno, para un gran total de 28 mil 740 córdobas, pero una vecina que vio que se llevaban todos los enseres, llamó a la Policía, cuyos agentes detuvieron a los sospechosos frente a la delegación policial de El Crucero. Chávez dijo en su defensa que a él lo contrataron los otros para acarrear todos los artículos, por lo que él alquiló por 250 córdobas el vehículo. Guevara alegó que a él también lo contrataron dos mujeres por 400 córdobas para el traslado del menaje de casa, y, obviamente, argumentó que “no sabía” nada del robo.

Un ejemplo a seguir

Denis Manuel Sevilla defendió a un taxista que estaba siendo asaltado por dos hombres, quienes fueron “arrestados” por los ciudadanos que siguieron el ejemplo del primero. Ahora, Félix Reyes Martínez y Freddy Romero García enfrentan juicio por robo agravado frustrado en perjuicio del taxista Edgar Antonio Ruiz, quien circulaba a bordo del taxi Toyota rojo, placas M104841, cerca del Mercado de Mayoreo, cuando los acusados le hicieron parada y le pidieron que los llevara cerca de la empresa Parmalat. El taxista aceptó la carrera, pero al llegar al paso a desnivel de Carretera Norte, Martínez lo amenazó con una navaja, colocándosela en el cuello, la víctima frenó bruscamente y empezó a gritar pidiendo ayuda. Sevilla acudió al llamado y junto a otras personas frustró el atraco.