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Las autoridades continuaban sin identificar la mañana del sábado la identidad de los dos cuerpos mutilados que aparecieron la tarde del viernes en en las riberas de una quebrada de la zona de Wana, en la comunidad de San José de la Palanca, municipio de Quilalí, departamento de Nueva Segovia.

Una fuente policial dijo a El Nuevo Diario que en el terreno, ubicado al noroeste de la cabecera municipal de Quilalí, donde se encontraron ayer los dos cadáveres, aparentemente del sexo femenino, se encuentra un equipo operativo.

Entre los expertos se incluye a un médico forense.

Los especialistas realizan los peritajes respectivos para determinar las causas y los motivos de las muertes.

Los cuerpos aparecieron embalados en sacos rojos y los habitantes los vieron en las riberas de una quebrada de la zona de Wana, en la comunidad de San José de la Palanca.

Los dos cuerpos presentaban signos de haber sido mutilados. 

La fuente policial dijo que aún no se tenían las identidades de los cuerpos sin vida.

Se presume que los cadáveres fueron lanzados al cauce de la quebrada en un punto determinado y que las crecidas, ocasionadas por las torrenciales lluvias de estos días, los arrastraron hasta el lugar donde fueron hallados.

Este caso ocurre unos días después de que en Bluefields dos mujeres, madre e hija, fuesen asesinadas por un joven, quien era su vecino.

También se incluye otro caso, en Managua, donde un hombre mató a su pareja, estrangulándola con un pantalón y luego él se ahorcó. El crimen ocurrió en el barrio Los Martínez.

Un informe de la Policía Nacional, divulgado el pasado 18 de mayo, indica que entre enero y esa fecha en Nicaragua se habían registrado 173 homicidios.

Del total de casos, de acuerdo con las autoridades, 17 eran mujeres.