•   Nueva Segovia, Nicaragua  |
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  • EFE

Los dos cuerpos que encontraron la tarde del viernes en las riberas de una quebrada de la zona de Wana, en la comunidad de San José de la Palanca, municipio de Quilalí, departamento de Nueva Segovia, pertenecen a  Catalina Jeaneth García Navarrete y su hijo Héctor José Calero García.

Según declaraciones a medios de comunicación del médico forense, Doctor Pedro Matute, las víctimas tienen aproximadamente 6 días de fallecidos, la madre fue decapitada y el niño asfixiado, ambos cuerpos también presentan heridas por arma blanca.

Según medios de Nueva Segovia las víctimas eran originarias de la comunidad Linda Vista del Socorro, sector anexo a La Palanca, comunidad en las que encontraron sus cuerpos en Quilalí.

Según declaraciones de la familia a medios locales el menor fue identificado por una pulserita que siempre caminaba en una de sus manos y que madre e hijo  habían desaparecido de su casa desde hace seis días.

Se presume que los cadáveres fueron lanzados al cauce de la quebrada en un punto determinado y que las crecidas, ocasionadas por las torrenciales lluvias de estos días, los arrastraron hasta el lugar donde fueron hallados.

Los cuerpos aparecieron embalados en sacos rojos y los habitantes los vieron en las riberas de una quebrada de la zona de Wana, en la comunidad de San José de la Palanca.

Este caso ocurre unos días después de que en Bluefields madre e hija fuesen asesinadas por un joven, quien era su vecino.

Un informe de la Policía Nacional, divulgado el pasado 18 de mayo, indica que entre enero y esa fecha en Nicaragua se habían registrado 173 homicidios. Del total de casos, de acuerdo con las autoridades, 17 eran mujeres.

Según el último informe estadístico de la Policía Nacional, en el 2016 se registraron en Nicaragua siete homicidios por cada 100,000 habitantes, uno menos con respecto al 2015 (ocho homicidios por cada 100,000).