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RIVAS
Un guatemalteco y un chontaleño que el pasado 17 de junio fueron capturados por la Policía Nacional en el puente de Ochomogo, con dos kilos y medio de heroína que escondían en sus zapatos, fueron condenados por la titular del Juzgado de Distrito Penal de Juicios de Rivas, a diez años de cárcel tras haberlos encontrado culpable del delito de transporte de drogas.

La sentencia condenatoria fue notificada la tarde del martes a las partes involucradas. El guatemalteco responde al nombre de Antonio Rusebell Camargo Jiménez, de 34 años, y el nica --originario de Chontales--, se identificó como Freddy Ángel Martínez Amador, de 30.

Según Carlos Cerda, abogado defensor de los dos reos, en el caso del guatemalteco, existía la posibilidad de que éste quedara en libertad debido a que el chontaleño declaró que él era el responsable de la droga, pero al final la judicial determinó que los dos eran responsables del trasiego de la heroína.

Como se recordará, tanto el guatemalteco como el chontaleño fueron capturados en horas de la madrugada, cuando se movilizaban de la frontera sur hacia Managua en el taxi placas RI 2936, conducido por Carlos Moisés Pérez Rivera, quien dijo en su momento a la Policía que los dos narcos lo habían contratado a la una y media de la madrugada en Sapoá, Cárdenas, para que los llevara a Managua.

Sin embargo, al llegar al puente de Ochomogo, situado en el kilómetro 81 de la carretera Rivas-Nandaime, la Policía hizo un alto al taxi, para requisarlo, y el primero en ponerse nervioso fue Martínez Amador, quien dijo a los oficiales que tenía dolor de estómago y luego trató de cambiarse los zapatos que llevaba puestos por otros que llevaba dentro de un bolso.

Estas acciones del chontaleño centraron aún más la atención de la Policía, por lo que los agentes decidieron revisarle los zapatos que llevaba puestos y le encontraron en ambas suelas una capa similar a la planta del pie, que estaba envuelta en papel brillante y al abrirla se encontró la heroína, que dio un peso de un kilo con 334 gramos.

El resto de la heroína se halló al requisar al guatemalteco, quien tuvo la astucia de cambiarse de zapatos antes de abordar el taxi, pero de todos modos la Policía encontró en su bolso los tenis que traía puestos, y en ellos estaban otras dos suelas cargadas de heroína, que dieron un peso de un kilo con 214 gramos.

Es por ello que Cerda sostiene que el guatemalteco debió quedar en libertad, ya que a él no le encontraron puestos zapatos con heroína, y el chontaleño se hizo cargo de lo que venía en la valijera del taxi. El taxista declaró que el único que introdujo bolsos en la valijera fue el chontaleño.

Sin embargo, las pruebas periciales detallaron que los zapatos que venían en la valijera eran del guatemalteco, y en eso se basó la judicial para condenar a ambos.