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La muerte lo sorprendió cuando sólo tenía tres semanas de haberse unido en matrimonio a la joven que siempre amó. Por ello no cumplió sus objetivos trazados en la vida: continuar trabajando para su comunidad y procrear varios hijos con su amada, quien hoy llora su partida física al lado de sus suegros y cuñados

LA TRINIDAD, ESTELÍ
William Blandón Cruz, de 21 años, era un joven líder campesino, apreciado por todos. Su ideología liberal nunca le causó obstáculos para llevarse bien con sus vecinos y demás familiares de la comunidad El Rosario Arriba, porque era una persona servicial y educada.

Bien se le podía ver participando en proyectos de desarrollo de su localidad, o apoyando a personas víctimas de desastres naturales.

De escasas palabras, pero de gran acción, se involucró siempre en las tareas para sacar adelante a El Rosario Arriba, y en actividades de prevención de desastres.

Antes de morir, inclusive, Blandón Cruz estuvo laborando en la apertura de un camino que facilitaría la vida a los habitantes de su localidad, situada a seis kilómetros del casco urbano de La Trinidad. Por esas y otras cualidades que tuvo William, sus vecinos y amigos lo recuerdan con gran afecto.

El muchacho fue víctima de un hecho calificado como una fatalidad por unos y como negligencia por otros.

Ese día no fue a trabajar al proyecto, y montado en su caballo se dirigía a hacer unas diligencias personales, cuando una enorme piedra se desprendió de un cerro donde un tractor realizaba trabajos de apertura de una trocha, obra en la que el joven participaba, y lo aplastó.

Varios pobladores de las comarcas aledañas no entienden todavía cómo la enorme piedra coincidió en desprenderse de la colina donde el tractor de oruga removía la tierra, actividad que los campesinos del lugar llaman tareas de limpieza.

Desmayos de madre

La progenitora del labriego, al conocer de la tragedia, sufrió varios desmayos y las autoridades policiales tuvieron que retirarla de la escena lamentable para evitarle un trauma mayor.

La señora María Cruz Castillo, madre del muchacho, sollozando amargamente no entendía de razonamientos y se quejaba de que a su hijo se lo “habían matado”. El padre del joven se encontraba en Chinandega al momento de la tragedia, por lo que no podía consolar a su esposa, quien pasaba esta difícil situación.

De acuerdo con sus familiares, William se dispuso en horas de la mañana de su último día de vida a viajar desde su comunidad, El Rosario Arriba, hasta el casco urbano del municipio de La Trinidad, en donde compraría alimentos básicos para su familia.

El joven no logró su propósito, ya que a la mitad del camino, la enorme roca le truncó la existencia, al igual que a su caballo. El cuerpo quedó atrapado en una cerca de alambre de púas, la que además le dejó heridas en piernas y brazos.

Los pobladores de la comunidad donde vivía el muchacho y de sectores cercanos se encuentran conmocionados, ya que nunca antes en su historia se había visto algo así.

Hay varios pobladores, como don Cristino Pauth Dávila, vecino del difunto, que aseveran que se trató de un accidente lamentable y que fue obra de la fatalidad la muerte del joven campesino, pero otros aseveran que hubo cierta negligencia, porque tanto los trabajadores que laboran en el proyecto como los encargados del mismo, no tomaron las medidas de seguridad para prevenir el lamentable suceso.

Tractorista resguardado

El operario del tractor que realizaba las obras fue resguardado por agentes policiales y trasladado hasta la delegación municipal de Policía, ante la posibilidad de que parientes de la víctima, en medio de la confusión, lo agredieran.

El alcalde triniteño Bismarck Antonio Rayo Gámez reaccionó conmocionado junto a los pobladores de la zona, debido a la tragedia, y estuvo de acuerdo en que fue un accidente. El edil indicó que el gobierno local brindará la ayuda necesaria a los padres del infortunado, así como a su joven viuda.

William era el segundo de los tres hijos procreados por sus padres, y siempre guardó mucha obediencia y amor por los suyos, según se desprende de los testimonios de sus familiares.

La Policía y la médico forense encontraron en los bolsillos del pantalón del muchacho un total de 825 córdobas y una lista de productos que iba a comprar. “Era la provisión para una semana”, recuerda muy adolorida doña María Cruz Castillo.

Investigación continuará

La perito y médico forense Karla Rosales Mondragón confirmó que con los exámenes realizados al cuerpo sólo puede concluir que se trató de un hecho accidental, aunque aclaró que a la Policía y al Ministerio Público les corresponde ahondar en el asunto.

De acuerdo con especialistas en el tema y al mismo edil, la vibración del tractor pudo haber hecho que el terreno se “aflojara” y la piedra se desprendiera con dirección al sitio donde se encontraban trabajando los obreros que participan en la construcción del camino, muchos de los cuales también quedaron impávidos al observar que la roca enorme pasó cerca de ellos.

La roca rodó unos 270 metros desde la cima de la colina hasta el punto donde aplastó al jinete y a su caballo.

No obstante, en La Trinidad muchos coinciden en que aunque sí se trató de un accidente, hubo negligencia de todas las partes, incluyendo de la víctima, por no tomar las precauciones debidas.

El investigador policial, oficial Julio Rizo, quien se movilizó hasta la comarca natal del joven, lamentó el hecho y dijo que la institución continuará con las averiguaciones para deslindar responsabilidades.

Ariel Pauth Laguna, ingeniero residente de la obra que se construye con fondos de la Alcaldía de La Trinidad y un organismo internacional, dijo que la muerte del joven ha dejado a todos consternados.

Aunque Pauth no lo dijo, campesinos de la zona aseguran que William estaba trabajando en el proyecto, y el día de su muerte no había ido a laborar porque realizaría el viaje al casco urbano de La Trinidad, pero la muerte lo arrancó de este mundo.