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La muerte de un vigilante que pereció al recibir nueve impactos de bala la noche del domingo está siendo investigada por agentes de la Quinta Delegación de Policía, ya que al parecer el móvil no fue únicamente el robo del arma.

El cuerpo de Esteban Elí Pérez Rivas, de 31 años, presentaba nueve orificios de entrada y seis de salida, según el dictamen del Instituto de Medicina Legal, además de laceración de los pulmones y riñón derecho, siendo la causa directa de la muerte una hemorragia masiva.

A pesar deque miembros de la Cruz Roja Nicaragüense se presentaron al sitio, fue imposible reanimarlo, ya que Esteban no tenía signos vitales, por lo que concluyeron que su muerte fue de forma inmediata.

El hecho sangriento se suscitó a las 7:50 de la noche, de los semáforos que conducen al Hospital “La Mascota”, 10 varas al este, lugar que vigilaba la víctima fatal.

¿Por el arma de reglamento?

Lázaro Antonio Pérez, de 34 años, uno de los 16 hermanos mayores de la víctima, informó que su familiar desde hacía seis meses laboraba como guarda de seguridad para la empresa Vigilancia y Seguridad Total, Vitosa, ubicada en el sector de Bolonia.

“La verdad no sabemos cómo fueron las cosas, sólo nos informaron que por robarle el arma, le dispararon en varias ocasiones, él al parecer se resistió al robo y lo mataron… dicen que fueron dos sujetos en una moto negra”, dijo Lázaro Antonio.

Según la denuncia, el arma que se llevaron es un revólver calibre 38, serie 03061 F, propiedad de la empresa para la que laborara el occiso.

Por su parte, agentes de la delegación policial informaron que se está investigando el caso, para saber si realmente se trató de un robo únicamente o hubo otro motivo para dar muerte a la víctima. Aún no tienen la identificación de los posibles partícipes del crimen.

Desacuerdo familiar

Por su parte, Lesbia Nicaragua, viuda de Esteban Elí, declaró a EL NUEVO DIARIO que por ser conciente con los hermanos de su marido aceptó que la vela por el día fuera en casa de su familia, pero que se habían comprometido que por la noche lo velarían donde habitó sus últimos años, en el barrio “Jorge Dimitrov”.

“Ahora no quieren que lo vele, dicen que en la tarde lo van a ir a enterrar, yo no me siento bien, ellos quieren hacer lo que dicen, ahora sí mi marido tiene hermanos, pero nos corrieron como perros…tuvimos que llegar a vivir donde mi abuelita”, aseguró entre sollozos Lesbia.

Lesbia tiene tres meses de embarazo, pero ya había procreado dos hijas con su marido.

“Lo mataron el día que cumplimos cuatro años de casados, un 29 de marzo de 2005 nos casamos… hoy todo hubiese sido celebración, pero ahora sólo tengo tristeza y dolor”, manifestó la joven viuda.