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Uno de los sobrevivientes de la vendetta de Waslala, que costó la vida a cuatro persona la noche del sábado, relató hoy lo sucedido y sostuvo que el objetivo de los criminales era martarlos a todos, incluidas dos niñas.

Eustaquio Jarquín, de 92 años y uno de las tres personas que lograron salvar sus vidas, todavía estaba nervioso la mañana de este lunes, tras presenciar el crimen la noche del sábado en la comunidad el Varillal número uno, del municipio de Waslala.

Según Jarquín, el objetivo era asesinar a toda la familia, pero al final lo dejaron a él con vida y a las dos niñas.

¿Por qué? Jarquín afirma que, al final, los asesinos les perdonaron la vida por asuntos de edad.

Cuando llegaron a la casa de Guillermina Jarquín Ortega, los matones los sacaron a todos a la fuerza, pero optaron por asesinar a cuatro personas y dejar a tres vivos: el anciano y las dos niñas.

Los criminales huyeron de la vivienda y están prófugos.

En el lugar de la ejecución, las autoridades encontraron casquillos de escopetas y de fusil AK.

Se presume que los casquillos son de las armas usadas por los cinco criminales que llegaron a la casa de Jarquín Ortega, la noche del sábado.

Tropas combinadas del Ejército de Nicaragua del VI Comando Militar y de la Policía Nacional continúan en la zona donde fueron asesinadas las cuatro personas, pero hasta el momento no han logrado dar con el paradero de los asesinos.

Hasta el momento la Policía Nacional no ha dado mayores detalles del avance de las investigaciones, pero una fuente cercana a la institución manifestó que no hay capturados.

Vecinos de la familia asesinada, quienes omitieron sus nombres, han manifestado que estaban en un conflicto de propiedad y que anteriormente hubo dos muertos, uno por cada familia en disputa, incluido el esposo de Guillermina Jarquín Ortega.

El domingo familiares de Valerio Chavarría Navarrete, otro de los asesinados y quien era originario del municipio de La Dalia, llegaron hasta el Varillal a retirar el cuerpo para darle cristiana sepultura.

Chavarría Navarrete tuvo la mala suerte de estar en la casa de Jarquín Ortega justo cuando ocurrió la vendetta.

Las personas asesinadas, además de Jarquín Ortega (55 años) y Cahavarría Navarrete (35 años), son Melkin García González (21 años) y María Jarquín Urbina (de 38 años).