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CHINANDEGA

El dictamen del Instituto de Medicina Legal “Doctor Roberto Masferrer”, de Sonsonate, El Salvador, reveló que el joven José Antonio Villanueva Gómez, de 19 años, originario del barrio “Alejandro Dávila Bolaños”, de Chinandega, murió a las 4:50 de la tarde del martes 24 de marzo del corriente año, debido a trauma craneoencefálico severo.

El informe fue emitido por el forense Armando Edgardo Vega Escobar, el lunes 30 de marzo, a petición de familiares de José Antonio Villanueva Gómez, cuyo cadáver fue trasladado con ayuda del consulado nicaragüense en El Salvador, a cargo de Azarías Chávez Fajardo, y de personas altruistas de Sonsonate hacia la vivienda de una tía, en el barrio La Resistencia, de Chinandega, donde fue velado la noche del lunes y sepultado a las tres de la tarde de ayer martes.

Un informe de Julio César Campos, jefe del Registro del Estado Familiar de Sonsonate, indicó que el cuerpo permaneció en la morgue del Hospital Nacional “Jorge Mazzini Villacorta”, de esa ciudad ubicada a 100 kilómetros al norte de San Salvador, en la costa del Pacífico de ese país.

Lo mataron cuando iba rumbo a Guatemala

Una tía del infortunado aseguró a EL NUEVO DIARIO que su sobrino trabajó desde el nueve de enero hasta el 24 de marzo del presente año en un taller de mecánica de Sonsonate, donde fue muy apreciado por el propietario, quien hace diez días le comunicó telefónicamente a Ana Carolina Gómez Montano, madre de José Antonio, que éste era bien portado, honrado y trabajador, por lo tanto no le faltaría techo, afecto, alimentación y salario.

Añadió la pariente que Villanueva Gómez había recogido suficiente dinero y había emprendido el viaje hacia México, donde conseguiría mejor empleo para paliar la pobreza en que viven sus familiares, en el barrio marginal Bello Amanecer, de Chinandega, con tan mala suerte que “varios asaltantes lo mataron a golpes, cuando iba por territorio de Guatemala”.

Según ella, José Antonio estuvo cuatro días en agonía en el Hospital de Sonsonate, e increíblemente las autoridades policiales de ese país no tienen pistas de los criminales, por lo que exige justicia.

María del Socorro Montano Muñoz se mostró entristecida por la muerte de su nieto, quien según ella era muy inteligente, bien portado, sin vicios y a sus 19 años había coronado la carrera técnica de Mecánica Automotriz, la que pretendía ejercer en México, para ayudar económicamente a su madre y hermanos, pero lamentablemente fue presa de un grupo de criminales.