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OCOTAL, NUEVA SEGOVIA

Ni los vecinos del Barrio “José Santos Duarte”, mucho menos los familiares, se atreven a “lanzar la primera piedra” contra don Santos Leonidas García Pérez, de 39 años, quien espera el inicio de un juicio penal en las celdas de esta ciudad, acusado por atentar contra la vida de su nieto recién nacido, que fue rescatado del fondo de una letrina hace nueve días.

La adolescente Sara, de 15 años, y madre del vástago, sostiene que a su padre se le ha levantado una calumnia, particularmente de parte de la Policía, quien lo acusa de haber lanzado al bebé al foso putrefacto con la intención de desaparecerlo.

“Mi mamá, ni mi papá no se daban cuenta que el niño estaba en la letrina”, afirmó con su voz pausada la adolescente.

Relató que la noche del lunes anterior, comenzó a sufrir dolores estomacales, y en uno de los últimos y más fuertes, en horas de la madrugada del martes, se fue a la letrina, y mientras estaba sentada en la taza, sintió que algo cayó al fondo.

“Entonces yo me salí como muy asustada, y no me fijé que el niño se me había caído”, añade, y estima que eso ocurrió como a las cuatro de la mañana.

La jovencita sostiene que sus progenitores nunca se enteraron de su noviazgo con un muchacho de 19 años, quien en la actualidad trabaja en una hacienda de café en Dipilto, y todavía ignora el suceso.

Tampoco percibieron una crecida de su barriga durante los últimos meses. “Utilicé ropas flojas para que no me descubrieran”, explica.

La muchacha ocultó tanto su embarazo, pues ni en la Escuela San Martín, donde cursa el quinto grado de primaria, nadie se enteró que tras su uniforme azul y blanco se gestaba un nuevo ser.

Adolescente “como si nada”…

Para fortuna del recién llegado al mundo, la letrina está cerca del lavadero de la casa de doña Paula, tía de Sara, quien al momento de tender una ropa en la alambrada que divide las dos propiedades, escuchó el llanto de un tierno dentro de la caseta forrada de plástico negro.

Ya eran las 11 de la mañana. Agregó que al principio creyó que se trataba de ratones, pero su hijo también oyó el sollozo, y empezó la acción de rescate.

La señora dijo que en ese momento la casita donde habita su sobrina estaba sola, pues la parturienta y su mamá andaban de compras en el mercado, mientras Santos Leonidas trabajaba desde las cinco de la mañana en una propiedad rural, cerca de la ciudad. Horas antes, Sara había ido a dejarle comida a su progenitor, y no mostró ningún síntoma de debilidad.

Faber, hijo de doña Paula, apartó el banco del escusado, y con la tenue luz de un foco de baterías logró ver que algo se movía entre las heces fecales.

Decidido, con la nariz tapada y utilizando una sábana, el joven rescató al bebé. Su mamá, doña Sara, lo agarró y empezó a lavarlo con agua tibia, pues tenía la piel muy helada. Luego llegó Hilda Ramona, una brigadista voluntaria de salud del barrio, con conocimientos de partera, quien lo separó del cordón umbilical y la placenta.

Conmocionada por la situación, Sara corrió a la Carretera Panamericana a parar un vehículo que la llevara al Hospital “Alfonso Moncada Guillén”, de Ocotal, donde el bebito fue internado en la sala de Neonatología. Aquí fue entrevistada por la Policía, a sugerencia del personal médico, pero su versión partió desde el momento en que inició los primeros auxilios para el bebé, porque ignoraba las causas de su aparición en hoyo de la letrina.

Vecindario avala conducta intachable

“No creo en lo que se dice de Santos Leonidas. Él ha sido un buen vecino, un buen padre; nunca se ha sabido de un maltrato en su familia, y me imagino que también puede ser un buen abuelo”, expresó la partera, al igual que otros vecinos que expresaron el respaldo moral para el señor, una vez que se enteraron de la presencia de este corresponsal.

La Policía, a través del subcomisionado Pablo Ardón, vocero policial, informó en el boletín diario que Santos Leonidas había sido remitido a la Fiscalía, con el cargo de parricidio en grado de frustración, pero se desconocen las evidencias que presentó la institución para incriminarlo.

En tanto, el niño, de acuerdo al informe clínico que dio a conocer el doctor Rafael Altamirano, jefe de sección de maternidad del centro asistencial, se encuentra en buen estado de salud, y es amamantado normalmente por su joven madre.

“El niño se internó con neumonía por aspiración de materia fecal, más maltrato infantil y conjuntivitis química. Para asegurar su estabilidad está con un tratamiento de primera línea. No presenta signos de complicación”. Resumió el galeno sobre la salud del niño, gestado bajo un estricto secreto de su progenitora.

Policía sostiene: hay acción criminal

“Caliente lo llevó”, dice la subcomisionada Carmen Rocha, Jefa de la Comisaría de la Mujer de la Policía Nacional en Nueva Segovia, en referencia a la criatura lanzada por su abuelo al fondo putrefacto de una letrina.

Dijo que la captura de Santos Leonidas se dio luego que su compañera y Sara, la progenitora del bebé, declaran con mucha lucidez en las oficinas de la Comisaría, que tras darlo a luz, él lo tomó y lo llevó a la letrina. “Y la mamá de la muchacha dijo que había lavado las ropas que había ensuciado en el parto”.

Además de esa declaración, Rocha subraya dos elementos presuntuosos. Primero que “si el niño lo hubiese tenido en la letrina, hubiera caído de cabeza, y se hubiera enterrado (en las heces) y no hubiera vivido”, explica. Añade que el bebé fue hallado boca arriba, como si fue puesto con cuidado.

El segundo, es que después que el abuelo lanzó a su nieto a la letrina, él se fue a trabajar y madre e hija se fueron por un rato de la casa, dejándola cerrada.

También sustenta las evidencias con el dictamen médico, en que se específica que el niño respiró y tomó aire tras nacer, “y por eso se mantuvo vivo durante varias horas”, acota la jefa policial.

La oficial de la Comisaría dijo que normalmente los recién nacidos o abortados que se han encontrado en letrinas, han muerto porque tienen la cabecita cubierta por las excreciones.

Para Rocha, también madre e hija deberían estar detenidas. “Verá la Fiscalía cómo hace para resolver esa acusación, pero para mí, hay culpabilidad en ambas”, enfatiza. Aunque el caso de la adolescente, según análisis psicológico de la Comisaría, ella quiso parir al bebé y criarlo.

Los vecinos a la casa de la familia involucrada en este caso delicado, avalan una conducta intachable del señor Santos Leonidas, pero Rocha, que también es psicóloga, en otros casos ha habido algunos parecidos a éste, donde se ha ocultado una actitud criminal.

Y así se desarrolla en esta cabecera departamental la historia al estilo de “El Derecho de nacer”, donde la vida de un recién nacido fue salvaguardada, pese al supuesto odio de su abuelo materno.