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EL RAMA
Todo marchaba en perfecta calma. Aparentemente, los habitantes de Zelaya Central pasaríamos una Navidad tranquila, pero esa sutil paz de pronto se rompió, cuando se divulgó la noticia de que un individuo había ahorcado a su tía y violado a una niña de nueve años.

Los hechos ocurrieron el 22 de diciembre, en horas de la madrugada, y se descubrieron cuando los familiares de la señora Estela Pérez López, de 70 años, que pensaron que estaba dormida, optaron por hablarle, y descubrieron que estaba muerta.

Según los informes preliminares de la Policía Nacional y de otras fuentes, el sobrino de la hoy difunta, Saúl Pérez Zeledón, de 32 años, primero violó a su tía y luego la ahorcó, y posteriormente secuestró a una niña de nueve años, a quien llevó a unos predios montosos donde también la abusó sexualmente, y luego se dio a la fuga.

La Policía Nacional montó un fuerte operativo y a las seis de la tarde del día de los hechos, y logró la captura del autor de los crímenes cuando éste se conducía en un taxi de El Rama a La Esperanza.

Lo matan de un escopetazo
La víspera navideña se empeoró, cuando al amanecer del 23 de los corrientes, a dos personas más les arrebataron la vida de forma misteriosa y en lugares públicos, el primero fue el joven Jesner Antonio Téllez, de unos 19 años, quien recibió un impacto de escopeta calibre 16 que le perforó el pecho.

Este crimen se dio la en los predios del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria, INTA, ubicado en la comunidad El Recreo, municipio de El Rama.

Antonio Urbina informó que el hoy occiso realizaba limpieza en los predios del INTA, pero por el lugar pasaron los desconocidos, y dispararon. La bala le perforó el pecho, con orificio de salida en la espalda. El joven murió de forma instantánea.

Asesinan a dueño de restaurante
El tercer asesinato ocurrió en Muelle de los Bueyes, y la víctima fue el propietario del bar y restaurante Pavo Real, el señor Elvis Hilario Rivas, de unos 45 años, quien recibió varios disparos por la espalda con orificio de salida en el pecho. El hecho se registró a las once de la noche del pasado 22 de los corrientes.

Según la informante, María Aguilar González, familiar del infortunado, éste se encontraba despachando en la barra de su negocio, cuando de repente desde afuera entraron disparos directos a su espalda. Hilario cayó de inmediato al suelo, y lo curioso es que nadie vio nada, ni nadie corrió, pero sí las balas asesinas terminaron con la vida de Rivas.

La Policía Nacional está tras la pista de los presuntos autores, y según el comisionado mayor Tomás Enrique Bárcenas Zapata, no descansarán hasta dar por esclarecido cada uno de los crímenes ocurridos.