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JUIGALPA, CHONTALES
Después de doce días de agonía, Nelson Pichardo Cruz, de 35 años, se rindió a la muerte en una sala del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, de Managua, donde ingresó con severas lesiones en el cuerpo, al desprenderse de las barandas del camión GMC, blanco, placas CT 4708, cuyo conductor intentaba esquivar un cable eléctrico del tendido público, el pasado ocho de diciembre.

El hecho se registró frente al Parque de Ferias de Prodesa, cuando el conductor de camión, José Fernández Corea, circulaba de oeste a este, y de pronto el joven se desgajó del camastro del automotor.

Pichardo Cruz, originario de la comunidad de Quinama-Pikín Guerrero, en Acoyapa, fue llevado al Hospital Asunción, de Juigalpa, en estado crítico, y los galenos que le brindaron las primeras atenciones ordenaron a lo inmediato su traslado al hospital “Antonio Lenín Fonseca”.

La mañana del miércoles 19 de diciembre, el accidentado no tuvo más fuerzas para seguir batallando contra la muerte, y expiró. El cuerpo sin vida fue trasladado a su comunidad de origen, al día siguiente, donde fue velado y sepultado.

Pichardo Cruz trabajaba como mandador en la finca El Consuelo, y el día de la tragedia se trasladaba del sector de San Gregorio a Juigalpa, con tan mala suerte que a la entrada de la ciudad cayó en el adoquinado.

Muere ahogado en río
Por otro lado, en las profundas aguas del río Kamuzaska, en Villa Sandino, murió el señor Domingo Guevara Fonseca, de 67 años, quien de manera accidental cayó, junto a su hijo menor, de nombre Noel, cuando una rama asustó la bestia que montaban.

Padre e hijo se trasladaban a su residencia, después de realizar unas diligencias personales en ese puerto de montaña, y sin imaginarse lo que les ocurriría, salieron sobre la carretera, saludando al amigo que encontraban.

Al pasar por el puente de la comunidad, una rama se movió y el brioso caballo se asustó. El animal galopó bruscamente y lanzó por los aires a Domingo y a Noel, que cayeron de cabeza en las frescas aguas del río.

Las fuertes corrientes arrastraron a los montados, pero el menor se agarró de una rama que estaba en la ribera del río y logró salir, mientras Guevara Fonseca no tuvo la misma suerte de su hijo.

Noel buscó la ayuda de los vecinos del lugar, que se sorprendieron al escuchar la desagradable noticia, y río abajo comenzaron a investigar el paradero del infortunado.

Horas después, los hermanos Henry, Pedro y Luis Argüello, sobrinos del afectado, localizaron a seiscientos metros del sitio de la caída, el cuerpo sin vida de su tío, enredado en las raíces de un árbol.

El médico forense de Villa Sandino, al examinar el cuerpo, confirmó su muerte por sumersión.