Lizbeth García
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“Mudo”, cabizbajo y con la mirada hacia el piso permaneció durante toda la audiencia inicial Omar Alberto Prado Rodríguez, quien ayer fue remitido a juicio oral y público por la presunta autoría de los delitos de parricidio y portación ilegal de armas en perjuicio de su hijo de nueve años, Jacob Prado Martínez, y el Estado, respectivamente, ilícitos que le podrían costar 15 ó 20 años de cárcel.

Prado será auscultado por forenses del Instituto de Medicina Legal, el lunes, a petición de su abogado, Pablo Antonio Leiva, quien señaló que aunque no tiene documentos que corroboren que su cliente padece de alguna enfermedad mental, por las circunstancias en que ocurrieron los hechos es de suponer que mentalmente no está bien.

Pero la fiscal Fabiola Mendoza presentó una carta para demostrar que Prado no está loco y tenía todo bien planeado, porque en el documento que le mandó a la madre de Jacob de Jesús, por medio de su hermano, anunciaba que mataría a cada uno de los hijos de ésta.

El crimen ocurrió el cuatro de abril de este año, en el barrio “Georgino Andrade”, cuando el niño recibió un balazo en la cabeza por parte de su padre, quien insistió en que llamaran a una ambulancia y a la Policía “porque el niño estaba enfermo”, aunque después dijo: “Yo le disparé en la cabeza”, y reveló que el arma estaba envuelta en una sábana y escondida detrás de la puerta de la casa.

El dictamen médico legal suscrito por el forense Silvio Mora Rocha señala que el menor murió por hemorragia con laceración encefálica y trauma craneoencefálico severo, además presentaba signos de asfixia.

Pide desestimar pruebas

El abogado Pablo Antonio Leiva señaló que la causa no debió ser elevada a juicio porque no hay ni un solo testigo que haya visto a su cliente cometer el crimen, pero además señaló que la confesión que su cliente hizo el día de los hechos no puede ser tomada como prueba de cargo, porque cuando el reo la hizo, no estaba asistido por un abogado.

Leiva dijo que el Ministerio Público ni siquiera presentó los peritajes de huellas dactilares y productos nitrados (pólvora) para demostrar que su cliente tocó y disparó la pistola Ceska, nueve milímetros, que la Policía ocupó en la escena del crimen.

Sin embargo, la jueza Ugarte señaló que existen suficientes elementos de prueba para sustentar los hechos acusados, elevar la causa a juicio oral y presumir que Prado es el autor de los mismos, por lo que no quedaba más que reconfirmarle la prisión, no obstante, la autoridad judicial señaló que mensualmente revisarán la medida para ver si se puede o no sustituirse por otra menos grave.