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El dueño de nueve lingotes de oro que se robaron en Managua a inicios de febrero, y por lo cual estuvo preso, vive un calvario.

En octubre, el padre del comerciante José René Alvarado, el dueño del oro robado y cuyo valor es de 450 mil dólares, perdió a su padre y en junio había nacido su hijo menor, con graves problemas de salud que lo mantienen constantemente en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital de Managua.

Alvarado, sin embargo, tuvo la esperanza de que el año nuevo lo trataría de mejor manera, pero para su desgracia las cosas no mejoraron.

Los problemas de salud de su bebé se mantienen y hace diez  días fue víctima del robo de nueve lingotes de oro valorados en unos 450 mil dólares.

No todo para allí para José René Alvarado y cinco de sus empleados, quienes permanecieron una semana en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) como parte de las investigaciones, a pesar de ser la víctima de la pérdida de las barras de oro.

El comerciante, puesto en libertad la tarde del sábado junto con sus empleados, permaneció encerrado en esa dependencia policial donde los investigadores presumieron inicialmente que él se había autorobado para cobrar algún seguro.

El robo de los lingotes de oro ocurrió la semana pasada en Managua. Archivo/END

“Yo le expliqué a la Policía que el autorrobo no tendría razón de ser porque eso no lo libera a mi representado de responsabilidades con las personas que le prestan dinero para que trabaje en su negocio”, señaló la abogada Erika Úbeda.

La hipótesis de que Alvarado había preparado un autorrobo se cayó al confirmarse que quienes se dedican a la compra y venta del metal precioso no son sujetos de pólizas de seguro por parte de las aseguradoras, a causa de los altos riegos que esa actividad comercial conlleva, explicó la abogada Erika Úbeda.

Los investigadores hurgaron en el origen del capital que sostiene la empresa familiar de Alvarado y enderezaron sus investigaciones en la línea de verificar quienes le prestaban el dinero para trabajar, pero “él volvió a salir limpio” destacó la abogada Úbeda.

Mientras José René Alvarado permanecía en la DAJ, su familia vivía todo un drama, pues también tenían que estar pendientes de la salud del bebé del comerciante, quien el pasado miércoles fue sometido a una intervención quirúrgica.

La angustia por la salud del bebé y la situación legal de José René Alvarado alcanzó su máximo momento de tensión cuando se agotó un medicamento para el bebé que solo el comerciante -en su condición de asegurado del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS)- podía retirar, explicó su abogada.

"Esta situación solo se pudo solventar hasta un día después ( jueves) que la Policía le permitió al comerciante entrevistarse con su abogada y firmar un poder especial para que un sobrino retirara el medicamento en la farmacia del INSS”, refiere la litigante.

La Policía investiga el caso del robo de los lingotes de oro. Archivo/END

Pero mientas la Policía mantenía a Alvarado y su personal en la DAJ, sin poder ver a su familia, la abogada Erika Úbeda se encargaba de dar la batalla legal.

Una  vez que el dueño de los lingotes cumplió 48 horas de estar en prisión, la abogada presentó un recurso de exhibición personal por detención ilegal en la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM).

Ese recurso fue tramitado por los magistrados del TAM, quienes nombraron como jueza ejecutora a la abogada Magaly Aragón, a quien en la DAJ se negaron a recibir.

Esto obligó a los magistrados del TAM  a emitir un exhorto suplicatorio a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), informando del desacato de las autoridades policiales al mandato judicial, señaló la abogada Úbeda.

La apodera judicial de Alvarado también acudió a la Dirección de Asuntos Internos de la Policía Nacional, donde de manera expedita tramitaron su queja, personándose en la DAJ para constatar la situación legal de su cliente y su personal, reconoció Úbeda.

José René Alvarado, quien la tarde del viernes 2 de febrero se dirigía de su casa, en la afueras de Managua, a mostrar los lingotes de oro fue interceptado por cuatro sujetos cuando circulaba en la pista de Sabana Grande.

Los hombres, quienes viajaban en una camioneta blanca doble cabina, al actuar demostraron tener experiencia militar “por la manera en que descendieron, por la forma en que sostenían las armas y hasta cómo encañonaban”, relató Úbeda citando a su representado.

Uno de los maleantes tenía la cara pintada como payaso y al apuntar a Jean Carlos Avendaño, quien acompañaba a su patrón, le habría amenazado diciéndole: “Si me identificás, te busco a vos y a tu familia”.

Los tipos, que durante el atraco golpearon en la cabeza con la cacha de una pistola a José René Alvarado, antes de marcharse con las barras de oro registraron las alfombras del vehículo y despojaron a las víctimas de sus teléfonos celulares.

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