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José Manuel Ureña sigue hoy una búsqueda sin descanso de su hija, la costarricense Antonia Josefina Ureña, de 16 años, a quien no ve desde el sábado, cuando desapareció de su casa, en Managua, capital de Nicaragua.

Desde el sábado Ureña hizo pública en su cuenta de Facebook la desaparición de la adolescente. 

Según este hombre, su hija fue vista por última vez la mañana del sábado, en una gasolinera ubicada frente al Colegio Teresiano, en Carretera a Masaya.

La adolescente llevaba dos bolsos: uno de color café y el otro morado, una gorra, jeans rotos celestes, camisa morada y botines color café.

“Mi hija quiere estudiar animación en Estados Unidos y trabajar para estudios como Disney o Pixar, haciendo dibujos animados. (Quiere) ser famosa, como otros que ya lo han logrado a su edad, siente que le agarró la tarde. El tiempo pasa muy rápido y ella no avanza en su sueño, por lo tanto quiere tomar en sus manos las riendas de su vida”, dijo el padre.

El caso despertó mucho interés en las redes sociales de los nicaragüenses desde el sábado, cuando Ureña denunció la desaparición de su hija adolescente.

Antonia Josefina Ureña, la adolescente costarricense desaparecida en Nicaragua. Jairo Cajina Junior/ENDLa joven envió un mensaje de WhatsApp a su hermana, Alejandra, diciendo que quiere tomar las riendas de su vida.

Según Ureña, sus hijas no tienen amistades en Nicaragua y en las redes sociales comparten pocos contactos.

Agregó que tampoco conocen las calles de Managua, porque nunca han salido solas.

“La niña no tiene anticuerpos para la calle, nunca ha salido sola, es muy ingenua. Es un peligro que esté en la calle. No sé si está viva todavía, no sé si la violaron, la mataron y la tiraron por allá”, dijo el preocupado padre.

Ureña interpuso una denuncia ante la Policía por la desaparición de la joven. Para cualquier información, pide llamarlo a él al teléfono 5777-6959; también al número 8811-5162, de Alejandra Ureña; y al 8714-7830, de Verónica Gabriela Segura.

Situación migratoria

De acuerdo con Ureña, sus hijas (Antonia y Alejandra) son costarricenses, y por asuntos de migración en este momento no estaban estudiando en Nicaragua.

“Fuimos a Migración y pedimos que le dieran una visa de estudios o turística. Como las niñas son hijas de nicaragüenses y no se les puede dar visa, entonces lo que hacíamos es que cada tres meses salíamos (del país) y volvíamos a entrar el mismo día. No obstante, sacaron una ley que dice que hay que visar con 7 días, es decir estar ese tiempo allá (Costa Rica) para volver a entrar y no pudimos hacerlo”, apuntó Ureña.

"Hace dos años están bloqueadas acá. La niña está muy frustrada porque siente que su vida va pasando y no avanza”, explicó.

Añadió: “Nos dijeron que sacáramos la ciudadanía nica, fuimos a la embajada de Nicaragua en Costa Rica, pero allá nos dijeron 'queremos ver un asunto, pues las niñas nacieron en Rumanía'. Esta es una situación atípica para ellos, entonces mandaron a consulta aquí al Ministerio de Relaciones Exteriores y no han resuelto nada”.