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El padre de una mujer nicaragüense asesinada en Costa Rica ha pedido a las autoridades de ese país la tutela del niño de 18 meses que quedó en la orfandad.

Pablo Vargas está en Costa Rica, haciendo las gestoines para recuperar el cuerpo de su hija, Maritza Vargas.

La mujer apareció muerta en las aguas del Rio Platanar, en Costa Rica, y por el caso está detenido un nicaragüense de apellidos Guadamuz Ramos, sospechoso de asesinarla.

Vargas y Guadamuz Ramos tenían una relación sentimental, de acuerdo con la información disponible.

Walter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), confirmó este martes que la fallecida, Maritza Vargas, presentaba heridas punzocortantes en el cuello, tórax y abdomen.

Un nicaragüense es sospechoso de quitar la vida a su pareja, en Costa Rica. Archivo/END

La técnica canina olfateó el rastro de sangre que se encontró en el río y continuó persiguiendo la huella que terminaron hasta la vivienda de la pareja.

Se presume que la discusión de la pareja comenzó en la casa. Hasta el momento no se ha encontrado el arma usada para cometer el homicidio.

El padre de la chinandegana fallecida indicó que no duda que Guadamuz Ramos es quien quitó la vida a la mujer.

“Cuando vivían en La Grecia, Alajuela, obligaba a mi chavala a mantener distancia (con la familia). Ella no se comunicaba con nosotros. Él le impedía hasta llamar por teléfono.”, expresó Vargas.

Por ahora, el niño de 18 meses quedó bajo la custodia de las autoridades de Costa Rica, para levantar una investigación, con el fin de analizar a quién le quedará.

La mujer también tenía una hija, quien no vivía con ella.

“Yo lo reclamo. El niño y la otra niña que sospecho que está en Nueva Segovia, deben estar en Somotillo. Le pido al Comandante Daniel que gestione para que esos dos hijos, de mi hija muerta, vuelvan a Somotillo, porque tienen familia que les protege”, dijo Vargas.