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“Asquerosas” es probablemente la única palabra con la que se pueden calificar las perversiones sexuales a las que presuntamente Francisco Javier Aráuz Miranda sometió a sus dos hijastros.

Los vejámenes de los que fueron víctimas un niño de nueve años y su hermanita de siete salieron a luz cuando el Ministerio Público acusó a Aráuz en los juzgados capitalinos.

La sórdida historia de mancillamiento contra los dos infantes ocurrió en un barrio del Distrito Seis de Managua, entre febrero y marzo del año en curso.

Luego de la dramática lectura donde se narran los abominables actos a los que fueron obligados los dos hermanitos, la jueza Octavo Penal de Audiencia, Martha Lorena Martínez, no titubeó en imponer la prisión preventiva para el aberrado y le programó audiencia inicial para el próximo 28 de abril.

Primero el niño

La primera víctima de Francisco Aráuz Miranda fue el niño de nueve años, a quien el pervertido intentó penetrar por la vía anal en dos ocasiones en que quedaron a solas.

Como el infante gritó de dolor cuando comenzaba a ser penetrado por su padrastro, el bochornoso acto no fue consumado, refiere la acusación presentada por la Fiscalía.

Al no lograr su propósito, el verdugo de los hermanitos, un día no precisado, al caer la tarde, interceptó a su hijastro y lo introdujo a una casa vecina en abandono.

Estando en el sitio antes descrito, Aráuz le introdujo el pene en la boca a la criatura hasta eyacular, refiere la acusación presentada por el Ministerio Público.

Con la niña

Luego de la aberrante violación contra el niño mayor de su amante, Francisco Aráuz comenzó a abusar de su hijastra de siete años, tocándole sus partes íntimas
No contento con las aberraciones antes narradas, una noche, aprovechando que los niños dormían en su cuarto se introdujo al mismo exigiéndoles que se desnudaran.

Acto seguido Aráuz obligó al niño a que simulara un acto sexual, mientras él le ponía el pene al niño en el espalda, refiere la acusación del Ministerio Público.

Daños psíquicos

De acuerdo con los dictámenes emitidos por los psicólogos del Instituto de Medicina Legal, los dos niños sufren de lesiones psicológicas.

Según los forenses, ambos niños ahora padecen de trastornos a consecuencia de los vejámenes a los que fueron sometidos durante varias semanas.

En los informes médicos se refiere que el más afectado es el niño de nueve años, porque fue a quien el pervertido hombre mancilló de manera cruel.