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Fatídica resultó la noche del jueves y la mañana del viernes, para una dama de 33 años y un adolescente de 16, quienes viajando como pasajeros en un taxi y en una motocicleta murieron en distintos accidentes de tránsito.

La primera en rendirse ante la muerte fue Kaxias Ordeñana Estrada, de 33 años, quien expiró en la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, luego de dos días de agonía.

El informe médico emitido por los galenos del Instituto de Medicina Legal refiere que Ordeñana sufrió edema cerebral a consecuencia del golpe recibido en la cabeza al momento del choque.

El fatal accidente ocurrió la noche del miércoles de la rotonda El Guegüense, una cuadra al este, cuando el chofer del taxi donde viajaba Kaxias Ordeñana hizo un giro indebido, provocando que el vehículo manejado por otra joven lo impactara en la puerta delantera derecha.

Los familiares de Kaxias Ordeñana, quien deja en la orfandad a tres menores de edad, dispusieron no acusar por la tragedia en la que murió su pariente.

Rumbo al trabajo

De igual forma, Juan Ramón Hernández Obando, de 16 años, se convirtió en una víctima más por accidente de tránsito en la capital cuando viajaba como pasajero en la motocicleta que conducía un pariente.

La fatalidad se produjo cuando el jovencito y su familiar cayeron al pavimento para evitar chocar contra el automóvil Nissan, blanco, M0-03685, que era conducido por Gustavo Alfonso Vélez Argüello.

El fatal accidente aconteció a eso de las seis y media de la mañana y tuvo como escenario la intersección entre la pista de Batahola y la Carretera Sur. Hernández fue llevado con vida al Hospital “Lenín Fonseca”, pero minutos después expiró cuando era asistido por los galenos.

Los familiares de la víctima acusaron a Vélez de haberse dado a la fuga, luego que supuestamente provocó la tragedia, hasta que fue alcanzado por otro motociclista, quien avisó a la Policía de lo sucedido.

Vélez fue retenido por las autoridades policiales de la Tercera Sección de Policía, mientras se esclarecen las circunstancias de la tragedia.