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Uno de los implicados en el homicidio de un taxista en Managua, ha admitido hoy su culpa, con el propósito de lograr una pena de menos años, y aduciendo que en algún momento era informante de la Policía Nacional.

Ariel Rodríguez Ampié es la persona que hoy admitió su participación en el homicidio del taxista Gerald Peralta Carcache.

"Señor juez, mi representado me ha pedido que no lo envíe a la cárcel Modelo de Tipitapa, porque estaría en peligro su vida porque él como informante de la Policía ayudó a desarticular varias bandas delictivas y sus miembros que están presos lo han mandado a amenazar", aseguró el abogado defensor, Oscar Ruiz.

Ruiz añadió ante el juez Séptimo Distrito Penal de Audiencia de Managua, Abelardo Alvir Ramos, que la familia de su representado está dispuesta a asumir los gastos del traslado de Ariel Rodríguez al penal de Granada.

Las pruebas

En la audiencia inicial, la Fiscalía ofreció 38 medios de prueba para demostrar en el juicio la culpabilidad de Ariel Rodríguez y Kevin Parrales Hererra, el segundo implicado en el robo agravado, seguido de homicidio.

Entre las pruebas ofrecidas por la Fiscalía, está el cuchillo con el cual Ariel Rodríguez causó múltiples heridas a la víctima en el rostro, cuello, antebrazo derecho y el tórax.

El arma blanca utilizada para matar al taxista, Gerald Peralta Carcache, la noche del sábado 7 abril del año en curso, se encontró al día siguiente, en el cauce oriental, en el sector de la autopista El Dorado.

En el cuchillo de cacha plástica color negro, la Policía Nacional encontró huellas dactilares que guardan semejanza con las de Ariel Rodríguez.

De los 12 testigos de cargo ofrecidos por el ente acusador, cuatro de ellos son presenciales.

Entre los testimonios ofrecidos por la Fiscalía como prueba está el de una mujer quien asegura haber vistos los dos momentos en que se desarrollaron los hechos, que terminaron en la muerte del taxista.

La testigo propuesta por el Ministerio Público dirá en juicio que ella miró cuando Gerald Peralta detuvo el taxi que conducía y observó que dentro del vehículo la víctima luchaba con un sujeto mientras otro lo sujetaba del cuello, con la llave llamada " el popo".

Esa misma testigo dirá en juicio que ella miró salir al taxista del carro ya ensangrentado y que tras él iba Ariel Rodríguez, cuchillo en mano, y más atrás Kevin Parrales, gritando: "El celular, el celular.