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ESTELÍ

El sujeto Ronald Castillo Arce, conocido en el bajo mundo como “El Gorrión”, fue detenido por una patrulla policial como supuesto autor de la muerte del joven Ismael Antonio Zamora Vásquez, de 25 años, hecho descubierto hace nueve meses en esta ciudad, pero ocurrido a finales de enero de este año que finaliza.

“El Gorrión” fue capturado luego de que la Policía allanara la vivienda de Nora Alvir y Juan Villarreina, donde al parecer el sospechoso se hospedaba para evadir la justicia.

De acuerdo con las investigaciones policiales, “El Gorrión” le quitó la vida a Ismael Antonio el 23 de enero de 2007, a eso de las doce del mediodía, en la comunidad El Pastoreo, luego trasladó su cadáver al sector conocido como Paso Ancho y lo lanzó a un pozo en desuso, en la finca Santa Juana, propiedad de Consuelo Benavides, tres kilómetros al suroeste de la ciudad de Estelí.


Dificultades para recuperarlo
El cadáver quedó a unos treinta metros de profundidad, y aunque en el lugar se percibía un hedor, a las autoridades se les dificultaba dar con los restos de Zamora Vásquez.

Otro hecho sospechoso para los vecinos del pozo fue que numerosas aves de rapiña revoloteaban en el brocal, por lo que insistieron con la Policía esteliana para que continuara buscando los restos.

De acuerdo con datos recabados por las autoridades, “El Gorrión” se encontró con el joven y lo invitó a tomar licor, cuando éste se dirigía a trabajar en un área de construcción de la Universidad Nacional de Ingeniería con sede en Estelí.

La desaparición del joven fue denunciada ante las autoridades policiales hasta el 31 del mismo mes, por su esposa, Bertilia Irene García López, de 22 años, quien dijo creer que el muchacho había viajado hacia Costa Rica, donde se encontraba trabajando la madre del mismo, pero días después se enteró de que no era así y temió lo peor.

Los restos fueron recuperados en abril, y pese a su deterioro, fueron reconocidos por la viuda, por varias prendas de vestir que el muchacho lucía el día de la desaparición.

Según versiones determinadas en ese entonces, el detenido en reiteradas ocasiones había amenazado de muerte a Ismael Antonio, por razones desconocidas, y se cree que en el crimen pudieron haber participado dos pandilleros.

Ismael Antonio Zamora dejó en la orfandad a un menor de un año.