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El pastor evangélico Otoniel Cortez Silva perdió la última y más importante de las batallas por una propiedad que durante tres meses libró en el Juzgado Octavo Local Penal de Managua en contra de cinco  de sus “ovejas”.

Esto porque la jueza Karen Chavarría declaró no culpable del delito de usurpación del dominio privado a Débora Cortez Castillo, Ricardo Armando Meléndez y los hermanos Dora, Olga y Guillermo, todos Ortiz Morales.

En la sentencia, la titular del Juzgado Octavo Local Penal de Managua expresa: “Toda persona está obligada a someterse a las autoridades, sin embargo en el derecho penal esta acción está legitimada con base en el ejercicio de un derecho”.

Lo anterior significa que como los acusados son miembros de la directiva de la Primera Iglesia de Cristo en Barrio Nuevo, al cambiar los candados del templo en disputa ellos lo hicieron estando legitimados, porque el acusador (Otoniel Cortez) no les avisó que él los cambió anteriormente para tomar el control del local.

En la parte final de la sentencia, la jueza Karen Chavarría le indica al pastor representante de la Asociación de Iglesia en Cristo de Nicaragua, Otoniel Cortez Silva, que haga uso de su derecho ante un juez civil competente.

El abogado José Luis Araica, defensor de los cinco absueltos, aportó como prueba los estatutos de la Primera Iglesia de Cristo en Barrio Nuevo, vigentes desde hace 50 años y en los cuales se establece que el presidente de la Junta Directiva no lo puede reformar sin la autorización de la junta directiva.