Francisco Mendoza S.
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MATAGALPA

Se encontraba bailando y tomando licor en el barrio 2 de Marzo, de esta ciudad, pero el momento agradable se le truncó al ser asesinado por los sujetos apodados “El Gordo” y “Cruz Roja”, quienes ahora están a la espera de ser procesados por el homicidio.

Las investigaciones realizadas por la Policía señalan que José Luis Ríos Ortega, de 26 años, se divertía en el bar de Julio César Molinares, ubicado en el barrio antes mencionado, pero debido a una alteración el dueño del negocio optó por apagar el equipo de sonido y sacar a todos los asistentes a la calle, donde los revoltosos continuaron con la trifulca.

En la calle, “El Gordo” y “Cruz Roja” la arremetieron contra Ríos Ortega, y después de golpearlo, el segundo lo agarró del cuello hasta hacerlo caer desmayado. Ambos agresores se dieron a la fuga, pero fueron capturados horas más tarde por la Policía Nacional, para luego ser puestos a la orden del Ministerio Público para su debida acusación.

Testigos oculares del crimen narraron a la Policía que un ciudadano que se movilizaba a bordo de una motocicleta auxilió a Ortega, a quien trasladó al Hospital Regional “César Amador Molina”, en un intento por salvarle la vida, pero de nada sirvió el esfuerzo, pues éste falleció antes de llegar al centro asistencial.

Una patrulla se presentó al lugar para levantar las primeras pistas, en compañía del forense, quien corroboró que José Luis había muerto por obturación de orificio respiratorio.

Los agentes realizaron un rastreo por todo el barrio 2 de Marzo, lo que permitió que “Cruz Roja” y “El Gordo” fueran capturados y que este nuevo hecho violento no quede en la impunidad.

Disparo accidental mata a niño

De igual forma la tragedia tocó las puertas de otra familia matagalpina, en el municipio de Esquipulas, donde un niño de nueve años falleció cuando los perdigones de una escopeta calibre 12 impactaran en su cuerpo. El arma se disparó accidentalmente.

Según testigos, los proyectiles impactaron en una pared y al rebotar los charneles se incrustaron en el cuerpo del pequeño, quien falleció de forma instantánea.

La tragedia se registró en la Finca Santa Rosa, propiedad del productor Eduardo Jarquín, cuando un adolescente de 15 años escuchó ruidos en la casa, por lo que se levantó para investigar de qué se trataba, armado de la escopeta.

Detrás iba su hermanito de nueve años, acompañándolo.

En un abrir y cerrar de ojos el arma se le disparó al quinceañero y el proyectil fue a impactar a la pared de la casa, muy cerca de donde estaba el menor, por lo que los balines, al rebotar, impactaron en el cuerpo del niño, que murió de forma instantánea sin darle tiempo a los demás familiares de buscar atención médica para tratar de salvarle la vida.

Un equipo de investigadores de la policía nacional se presentó al lugar de la tragedia para realizar las investigaciones correspondientes, levantar el cuerpo del niño y entregarse a sus familiares para que le dieran cristiana sepultura.