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Todas las investigaciones preliminares llegan a la misma conclusión, que el móvil del crimen fue el robo, pero la saña con que fue asesinado el suboficial de la Policía Nacional José Luis Hernández Gutiérrez, de 29 años, indica que podría tratarse de algo más.

Hernández fue golpeado por su victimario, identificado como Norberth Eugenio Linarte Acevedo, de 26 años, quien confesó haber dado muerte al oficial por una discusión y que dejó caer sobre la cabeza de la víctima, en dos ocasiones, la mitad de una piedra cantera, que pesa poco más de 20 libras, lo que le provocó una explosión del cráneo y exposición de masa encefálica.

Después de golpearlo, lo arrastró y lo fue a colocar donde era menos visible, ya que un árbol lo ocultaba. Además se le llevó la cartera con todos los documentos, para que no fuera identificado de inmediato.

El hecho se sangre que conmovió a los vecinos de la Zona Dos del municipio de Ciudad Sandino, se registró de la Plaza Padre Miguel, mejor conocida como Plaza Los Cabros, 120 varas al oeste.

Se conocieron horas antes

Norberth salió como a las cinco de la tarde de su centro de trabajo, ubicado en el barrio “Marta Quezada”, donde se desempeña como cocinero, y al llegar a Ciudad Sandino se quedó en un bar ubicado cerca de la Plaza Padre Miguel, donde tomó tres litros de cervezas.

Según el capitán Justo Pastor Boza, oficial de Auxilio Judicial del Distrito Uno de la Policía, Norberth se retiró del cafetín y se fue a cortar el pelo. Como a las ocho de la noche regresó y encontró a un hombre desconocido, que era el policía.

“Él –Norberth—confesó que el suboficial se acercó a la mesa donde estaba tomando y le dijo si podían beber juntos. Aceptó y comenzaron a conocer sus oficios, uno como cocinero y otro dijo que era agente de Inteligencia, y le preguntó ¿vendés o consumís droga?, por lo que se molestó, pero no pasó nada más”, relató el capitán Boza.

Como a las once de la noche Norberth se retiró del local, el suboficial se fue detrás de él y discutieron hasta enfrentarse a golpes. El capitán Boza declaró que por ser un poco más fuerte, el autor dominó al suboficial, lo botó y le dejó caer en dos ocasiones la mitad de la piedra cantera.

“Se molestó por las preguntas del oficial, de que si vendía o consumía droga, supuestamente creyó que sólo lo había golpeado. Se fue a su casa y le contó a su mamá lo que pasó”, aseguró el capitán Boza.

Familiares lo entregaron…

Al llegar a su casa, Norberth Eugenio le comentó a su mamá que había peleado con un hombre, que no estaba seguro si lo había matado, por lo que un cuñado fue a verificar. Al confirmar el hecho, llamaron al pastor Leonardo Pérez, quien les aconsejó que le informaran a la Policía.

“En el registro de la casa de la mamá se encontró la cartera con los documentos, entre ellos la cédula, por lo que se identifica a la víctima como policía. Además se encontraron dos celulares, nueve colillas de pago, entre otros documentos, pero el dinero no se encontró”, manifestó el capitán Boza.

Por su parte, el comisionado mayor César Díaz, jefe del Distrito Uno, confirmó los detalles del hecho y reiteró que el móvil fue el robo, y que el supuesto asesino tenía antecedente por alteración al orden público.

El suboficial José Luis Hernández Gutiérrez se desempeñaba como investigador en la Cuarta Delegación, de donde salió de vacaciones el día de su muerte violenta. Deja en la orfandad a una niña que ayer cumplió 10 años. Estaba casado con la también oficial de Policía Francis del Carmen Cortés.

Por su parte, don Luis Manuel Cortés, suegro de Hernández, declaró que presintió algo malo cuando su yerno le dijo a su hija que iba a dar una vuelta a la plaza.

“Mi hija no quería, pero como hoy—ayer—ya iba a estar de vacaciones se fue a tomar. Fue hasta las 12 de la noche que nos enteramos de la tragedia, la verdad que es una pérdida irreparable, él era muy querido en mi familia”, comentó don Luis Manuel.

Aunque Hernández habitaba en el barrio “Enrique Smith”, ubicado en la Zona 11 de Ciudad Sandino, era originario de Diriamba, Carazo, donde se realizó la vela y el sepelio.