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Tras nueve horas de juicio ininterrumpido, un Tribunal de Jurados conformado por cuatro varones y una mujer declaró culpables por asesinato y preposición para cometer delito a Ernesto López Mayorga y Germán Huete, quienes según el jurado planearon y consumaron la muerte de Denis Francisco Molina.

Molina murió el seis de febrero de este año, tras recibir una bala en la cabeza que supuestamente le disparó Ricardo Loáisiga Monge, de 19 años, quien está preso por otros dos homicidios, pero aún no ha sido enjuiciado por el asesinato de Denis Francisco.

El juicio para López y Huete arrancó la semana pasada y culminó a las 12:30 minutos de la madrugada del miércoles.

En la audiencia de debate de pena la fiscal Martha Sánchez solicitó a la jueza Tercero Penal de Juicios, Rosario Peralta, 25 años de prisión para cada acusado, tomando en cuenta que incurrieron en agravantes al actuar con alevosía y por precio o recompensa.

Piden pena mínima

Según la acusación, López ofreció 150 dólares por el asesinato de Molina, tarea para la cual Huete habría subcontratado a Loáisiga Monge, a quien llevó a bordo de una moto hasta la comidería del barrio San Luis donde la víctima fue ejecutada por la espalda.

Los abogados defensores de los acusados solicitaron la pena mínima de 20 años de prisión para sus representados (la máxima es de 30 años), pero la judicial anunció que se pronunciará mediante sentencia hasta las dos de la tarde del próximo 19 de mayo.

“(El veredicto de culpabilidad) fue un regalo de la virgencita. Yo tenía desconfianza porque la justicia a veces es ciega, pero gracias a Dios se hizo justicia”, comentó ayer la viuda Miurel Aráuz, quien además denunció que después del juicio, los familiares de los acusados casi los linchan a la salida del Complejo Judicial Nejapa, por lo que tuvieron que regresar a este lugar y esperar casi tres horas para poder irse a sus hogares.

Viuda amenazada

“Andaban en moto y unos tomaron varias direcciones, es decir nos tenían cercados, tuvimos que salir a las tres de la mañana. Yo fui a poner la denuncia en la Policía porque a mi marido lo mataron precisamente porque no denunció las amenazas que recibió”, apuntó Aráuz.

Durante el juicio el acusado López declaró que Aráuz llegó a la empresa transnacional donde él y la víctima trabajaron, buscando dinero y dejó entrever que como no se lo dieron, lo acusaron a él, pero la aludida ripostó diciendo que llegó al lugar porque los ejecutivos la llamaron para darle el pésame y que lo único que siempre ha procurado es justicia por la sangre de su marido.

Molina fue asesinado porque supuestamente había descubierto sustracciones y robos en la empresa para la cual laboraba, la cual distribuye pan en varios países del mundo, incluyendo Nicaragua.