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Un hombre de nacionalidad costarricense es el presunto autor del asesinato del vigilante de un parqueo en Rivas, identificado como Francisco Molina Cerda, de 62 años, ocurrido la madrugada de este martes, frente al costado este de una gasolinera conocida por los rivenses como la Texaco.

La nacionalidad del presunto criminal fue confirmada por la Policía Nacional de este departamento.

La víctima tenía más de dos años de trabajar como vigilante de este establecimiento dónde también funciona un auto lavado.

Según las investigaciones policiales, el presunto autor del crimen dse origen tico, es Lesther Antonio Palacios, quien estuvo trabajando en el auto lavado entre el 2 y 9 de diciembre.

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“Él vino al auto lavado a rogarnos que le diéramos trabajo y decía que venía de Costa Rica y que no tenía mucha relación con sus familiares en Rivas, pero debido a su mal comportamiento lo despedimos después de siete días”, explicó el administrador de este negocio, que prefirió omitir su nombre.

Fuentes policiales de la investigación dijeron que el costarricense habría llegado entre las una y dos de la madrugada hasta el interior del parqueo para asesinar al vigilante y luego robar los artículos que estaban dentro de una bodega.

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El cuerpo sin vida del vigilante fue encontrado a las 5:20 am por su hijo Ariel Molina Pérez, quien como todos los días llegó a esa hora a saludar a su papá y dejar su bicicleta en el local, para luego irse a trabajar al parque eólico.

El hijo de la víctima aseguró que al llegar al parqueo, notó que los portones aún estaban cerrados y su papá no se veía por ningún lado, “y al entrar al local y acercarme a la oficina encontré el cuerpo de mi padre sin vida cerca de un carro”, explicó.

La víctima tenía más de dos años de trabajar como vigilante en el establecimiento dónde también funciona un auto lavado. Cortesía/END

En medio de la oscuridad, Molina Pérez pensó inicialmente que su papá estaba dormido, pero al iluminarlo con un foco, descubrió que a su progenitor lo habían degollado y le desfiguraron su rostro a punta de golpes que le propinaron con un objeto sólido.

Taxista ayudó a esclarecer crimen

Tras quedar al descubierto el crimen, la policía y el médico forense Luis Ocampo Jara, iniciaron el proceso investigativo que contó con la colaboración de un taxista que ayudó a identificar al sospechoso y seguir sus pistas.

Después de cometer el crimen, el sospechoso se marchó del lugar con dirección al barrio San Ramón, en busca de un motel, que se localiza del kilómetro 112 de la carretera panamericana sur, 100 metros al oeste.

“El hombre vino en busca de una habitación. Decía que venía de Costa Rica y que se dirigía a Managua, pero inmediatamente se marchó aduciendo que iría a buscar una mujer y que regresaría”, explicó uno de los trabajadores del motel.

Pertenencias que el asaltante robó a la víctima. Cortesía/END

Al salir nuevamente a la carretera panamericana, el sospechoso contrató al taxista, que luego se convertiría en pieza clave de la investigación.

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Según versión del taxista, el hombre lo contrató poco antes de las 4: 00 am, cuando circulaba por el sector norte de la entrada Santa Martha, del barrio Pedro Joaquín Chamorro.

El presunto criminal se identificó ante el taxista como una persona que había vivido en Costa Rica y que era propietario del auto lavado ubicado frente a donde fue la gasolinera Texaco, pero que necesitaba vender algunos artículos, para apoyar a su mamá que estaba enferma.

Este compresor figura entre los objetos de mayor valor que se robó el presunto criminal del parqueo donde asesinó al vigilante. Cortesía/END

Con esa versión el sospechoso convenció al taxista para ir hasta la parte interna del parqueo, para trasladar al motel, accesorios de motos, lubricantes y un comprensor que estaban dentro de la bodega del auto lavado.

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Para evitar que el taxista descubriera el cadáver del vigilante, Palacios le pidió ingresar por el costado noroeste del parqueo, donde ya había ubicado los objetos robados.

Tras cargar con los artículos y 4,000 córdobas en efectivo, el sospechoso le solicitó al taxista que lo trasladará al motel, “El Bosque”, dónde se alojó en la habitación 5, pero antes había ingresado a la gasolinera, donde quedó grabada su imagen cargando la mochila que pertenecía al vigilante.

En este local fue encontrado el cuerpo del vigilante Francisco Molina, de 62 años. Foto: Lésber Quintero/END

En el motel el hombre, también decía que su mamá estaba enferma y que para apoyarla se dirigía a Managua a vender los artículos, que traía de Costa Rica.

El sospechoso abandonó el motel a las 5:00 am, se dirigió a esperar un bus con destino a Managua y hasta le pidió a uno de los trabajadores que lo acompañara a salir a la carretera por que tenía temor a ladrones.

Tras enterarse del crimen del vigilante del parqueo, el taxista llegó a la Policía a revelar que esa madrugada había trasladado al sospechoso, el cual fue detenido la noche del martes en Managua.