•   Managua, Nicaragua  |
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  • EFE

Un taxista de Nicaragua fue asesinado este martes de un disparo en la cabeza mientras trabajaba en el turno de la madrugada, informó este martes la Policía Nacional.

El taxista, identificado como Carlos Antonio García Amador, de 58 años, murió de manera instantánea en el asiento de conductor del automóvil, que en ese momento debía estar apagado, según la versión preliminar.

El cadáver del "cadete", como se conoce en Nicaragua a los conductores que alquilan taxis para trabajar, fue encontrado esta madrugada por vigilantes y trabajadores que pasaban por el lugar, dijeron testigos, a periodistas. Según los testigos del hallazgo, que no hicieron referencia a ningún disparo, el hombre parecía estar dormido en el taxi, que permanecía estacionado a mitad de la calle, en un barrio del noreste de Managua.

La sangre que descendía de la cabeza de la víctima y manchaba su camisa alertó a los curiosos, por lo que decidieron avisar a la Policía Nacional. Agentes de policía pusieron en marcha la técnica canina para buscar a los sospechosos, y fueron guiados por sus perros hasta un barrio vecino, donde detuvieron a tres hombres.

La Policía nicaragüense arrestó a Julio Eliezer Flores, Faustino Flores Hernández y Carlos Augusto Flores, como sospechosos del asesinato. Al menos uno de ellos fue señalado por sus vecinos como exconvicto.

Hasta antes abril Nicaragua era considerado uno de los países más seguros de Latinoamérica. Archivo/END

Las autoridades creen que el crimen pudo tener como origen el asalto al taxista, quien probablemente recibió un disparo en la sien izquierda mientras impedía el robo. Casos como el del taxista eran raros en Nicaragua hasta el estallido social de abril pasado, pero son más comunes ahora, en medio de una crisis sociopolítica que mantiene polarizada a la población entre seguidores y opositores del Gobierno del presidente Daniel Ortega.

Hasta antes abril Nicaragua era considerado uno de los países más seguros de Latinoamérica, con una tasa de homicidios que llegó a ser de 6 por cada 100.000 habitantes y una tasa de robos de 71,5 por cada 100.000 habitantes, según datos oficiales.