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Rosa Jirón Monterrey deberá pasar cuatro años en la cárcel después de alcanzar un acuerdo con la Fiscalía donde ella se declaró culpable de los delitos de lesiones graves y lesiones físicas leves en perjuicio de su hijo, un niño de ocho años, a quien le quemó las manos.

El acuerdo se hizo sobre el principio de oportunidad que consigna el Código Penal, en el cual se estableció que Rosa Jirón admite su culpabilidad  por los delitos antes referidos y a cambio el Ministerio Público acepta que le pongan las penas mínimas por cada ilícito.

Esta es la razón por la cual la Fiscalía pidió al juez Cuarto Distrito Penal Especializado en Violencia de la capital, Harold Leal, que Rosa Jirón sea castigada con tres años de privación por las lesiones graves y uno por lesiones psicológicas leves.

El acuerdo también le permitió a Rosa Jirón que le fueran retirados los cargos por el delito de violencia intrafamiliar en perjuicio de su menor hijo a quien le quemó las manos en diciembre del 2018 porque el niño le vendió tres láminas de zinc para comprar figuritas de Pokémon.

De no haber logrado el acuerdo y haber sido declarada culpable por ambos delitos al final del juicio, Rosa Jirón hubiera quedado expuesta a una condena de ocho años por lesiones graves y tres por lesiones psicológicas y tres por violencia intrafamiliar.

Rosa Jirón Monterrey se declaró culpable de los delitos de lesiones graves y lesiones psicológicas leve contra su propio hijo. Ernesto García/ END

El juez Harold Leal, quien dio el control de legalidad a los acuerdos alcanzados con la Fiscalía, antes de emitir el fallo de culpabilidad preguntó a Rosa Jirón si aceptaba los cargos en su contra y lo convenido con la parte acusadora a lo que ella respondió de manera afirmativa.

El acuerdo fue alcanzado en la tercera audiencia de juicio y después que habían declarado cuatro de los ocho testigos que propuso la Fiscalía para demostrar la culpabilidad de Rosa Jirón.

Las quemaduras de segundo y tercer grados en las manos del niño fueron hechas en con exposición de llama abierta (fuego), según el dictamen médico forense que respalda la acusación fiscal.