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ESTELÍ

Una joven fue estrangulada por su esposo, quien aparentemente quería que callara y no protestara por sus prácticas adúlteras. El parricida ahora está detenido en las celdas de la Policía de El Diamante de Las Segovias, a la espera del proceso legal.

La muerte de Julissa Concepción Blandón Aráuz, de 25 años, ha provocado una serie de pronunciamientos de condena de parte de organismos que defienden a las féminas, como la Casa de la Mujer “Mercedes Rosales”, Ixchén y otras.

Las autoridades policiales tipificaron el delito como parricidio e identificaron al autor como José Alfredo Alaniz Miranda, de 26 años.

De acuerdo con informaciones de los familiares, quienes en su mayoría son personas humildes y trabajadoras que profesan la religión evangélica, hay testigos que aseguran que Alaniz se presentó a la casa de la muchacha el domingo por la tarde, y en horas de la mañana del lunes último la estaba acosando, hasta que ella accedió a conversar con él.

Los testigos indican que vieron a Julissa platicando con José Alfredo, en horas de la mañana, y luego la obligó a subir a una bicicleta en la que el criminal se movilizaba.

No tenían hijos

En son de reconciliación, Alaniz Miranda le habría asegurado a la muchacha que le sería fiel de ahora en adelante, porque ya antes éste convivía con dos damas. Pero se la llevó para matarla en el sector de Saca de Agua, siete kilómetros al noreste de la ciudad de Estelí.

Ambos no habían procreado hijos, según testimonios de la familia ante las autoridades.

Juan Antonio Blandón, padre de la infortunada muchacha, pidió a las autoridades que apliquen todos los rigores de ley para que este crimen no quede en la impunidad.

Relató que su hija tenía aproximadamente nueve años de estar junto a Alaniz, pero recientemente se había separado de su verdugo porque era mujeriego.

De acuerdo con Blandón, su ex yerno tenía relaciones con varias mujeres, y tenía por costumbre llevarlas consigo durante 15 días y luego las abandonaba.

“Es un gran bandido... dejó a mi muchacha, ya muerta, sentada bajo la sombra de un árbol”, dijo Juan Antonio, con la voz entrecortada por la ira.

“No tiene nombre, fue una salvajada, y es algo terrible para la familia”, externó Juan Antonio Blandón Aráuz, hermano de la muchacha, sumamente airado y sollozando.

“Espero que la justicia se haga, porque hay muchos casos que se van en pura bulla y los asesinos luego quedan fuera de la cárcel y riéndose de la familia de las víctimas, pero con nosotros no lo va a hacer”, acotó.

El asesino se dedicaba a la albañilería y por temporadas mantuvo a Julissa en el barrio “Omar Torrijos”, luego en Los Ángeles y otras en el “Oscar Turcios”, por lo que ella buscaba la casa de sus padres al sentirse sola.

El matrimonio conformado por Juan Antonio Blandón y María Cristina Aráuz procreó nueve hijos, y Julissa Concepción, una joven espigada, de buena presentación, afable y trabajadora, era una de las mayores.

El cuerpo de la joven fue sepultado este viernes, debido a que cuando fue encontrado ya había entrado en proceso de descomposición.