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ESTELÍ

Juan José Rivera Martínez, de 36 años, ya no será más facilitador judicial, papel que venía desempeñando pocos meses antes que provocara la tragedia, en la comunidad de Guingajapa, jurisdicción del municipio esteliano de San Nicolás.

La juez único local del municipio de San Nicolás, Érica Patricia Paniagua Cisneros, a través de un acta especial, destituyó de su cargo como facilitador judicial rural a Rivera Martínez, de acuerdo con el artículo 17 del reglamento respectivo.

Un comunicado firmado por la judicial Paniagua indica que la conducta mostrada por Rivera Martínez es reprochable desde todo punto de vista. Expresa que esa actitud no refleja los principios ni la finalidad del programa.

En un autobús

Y es que Juan José Rivera Martínez asesinó de varios balazos a sus tíos, Jerónima Martínez y Marcelino Blandón Martínez, cuando viajaban en un autobús que cubre la ruta de esta ciudad hacia el municipio de San Nicolás. El hecho ocurrió la tarde del lunes 11 de mayo, en el sector de El Portillo.

El asesino justificó que Marcelino, cuando viajaba en el autobús, en tono sarcástico sacó la escritura de la finca en litigio, por la cual habrían recibido 25 mil córdobas por adelantado.

En sus declaraciones a las autoridades, Rivera Martínez asegura que se enfureció al ver la acción de su tío, y por ello, desde uno de los asientos traseros, caminó hasta la parte delantera de la unidad de transporte, donde viajaban los infortunados, y en medio de los demás pasajeros los ultimó a balazos.

De acuerdo con Juan José, un abuelo suyo, ya fallecido, le había heredado “de boca” --verbalmente-- una finquita que tenía un poco más de cinco manzanas, pero en la práctica, y de forma legal, quienes tenían los documentos como verdaderos dueños eran los ahora difuntos.

Recalcó que le había advertido a Marcelino que no se metiera con él, pero que ya desde antes había una rencilla entre ambos.

Como tratando de justificar su crimen, dijo que el difunto Marcelino lanzaba ratones envenenados al pozo de donde extraía el agua para el consumo, y que le hacía “otras maldades”.

“A otro tío mío le había matado y destazado un buey, también a un amigo le había robado otra res…, en fin, muchas cosas”, refirió el hoy procesado.

No estaba ebrio

Dijo sentirse “contento” por la muerte de sus parientes y que no lo hizo ebrio, que lo hizo consciente: “Estaba bueno y sano”, ratificó.

Yo le mandé a decir con mi tía a Marcelino que conmigo no se metiera…, entonces ella ya lo sabía”, dijo. Admitió que por el doble crimen tendrá que purgar una pena de muchos años de cárcel, pero “de allí voy a salir algún día, en cambio mis tíos nunca se saldrán de la tumba…”, señaló.

Este hombre, con un semblante temerario, sostiene que no fue su intención matar a Jerónima. La pobre mujer quería a quien sería su asesino como si se tratara de un hijo, cariño que nunca le fue recompensado.

Dijo que quienes lo criaron a él fueron su abuelito y la mamá de doña Jerónima, y que tiene otra tía que se llama Mercedes, con quien tenía la misma relación.

Las autoridades policiales y de la Fiscalía saben, en Estelí, que Juan José tiene antecedentes por homicidio frustrado y por lesiones graves, cargos que éste niega.

Les mandó a decir a sus familiares que está tranquilo, que no se arrepiente de nada, y que lo hecho, está hecho. A la vez pidió a los periodistas que sólo lo identificaran como Juan José Rivera,
La Policía dio a conocer que Juan José tiene otro cargo por posesión ilegal de armas, porque la pistola Browning nueve milímetros, que usó para el doble crimen, la tenía sin documentos.

A Rivera se le achaca la muerte de Ubence Rocha Gámez, hecho ocurrido en años recientes, para lo cual robó antes el arma. Rocha Gámez era originario de la comunidad Las Puertas, en la jurisdicción de San Nicolás.

De igual forma, se le implica en un caso de lesiones graves.

Elemento de alta peligrosidad

La juez de Distrito de Audiencias del departamento de Estelí, Alma Pino, dictó prisión preventiva para Juan José Rivera Martínez.

En la audiencia preliminar, luego de escuchar los alegatos del Ministerio Público, y del abogado defensor del criminal, la juez Pino encontró suficientes elementos de convicción, así como pruebas materiales y periciales para ordenar la prisión preventiva del “carnicero”, que no muestra arrepentimiento.

Por ser un elemento de alta peligrosidad y por ser un asesino confeso, la judicial ordenó medidas restrictivas en contra del criminal.