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Frente a una inminente condena de 129 años de prisión de los cuales solo 30 cumplirá por ser esa la pena máxima en Nicaragua, quedó este martes Moisés Sándigo Fernández, a quien encontraron  culpable por los crímenes de tres costarricenses acontecido en ese país entre la medianoche del 8 de febrero de 2013 y la madrugada del día siguiente.

En la audiencia del debate de la pena que se celebró hoy, la Fiscalía pidió que Moisés Sándigo sea castigado con 30 años de prisión por cada crimen calificado como asesinato agravado para totalizar 90 años.

Las víctimas de los tres crímenes son el empresario Geovanny Soto Ruiz, de 52 años y sus hijos Emmanuel y Juan Mauricio Soto, de 20 y 29  años. El móvil del triple asesinato fue el robo de U$$ 1,679 que Geovanny Soto había obtenido por la venta de un vehículo.

La jueza segundo Distrito Penal de Juicio de Managua, quien emitió el fallo de culpabilidad después de ocho audiencias de juicio, donde declararon 54 testigos,  anunció la lectura de la sentencia condenatoria para el próximo 16 de mayo.

Como Moisés Sándigo también fue encontrado culpable por tres robos agravado, la representación del Ministerio Público también pidió que sea castigado con 21 años de encierro en la cárcel, a razón de siete años por cada robo agravado.

Por lo que hace al secuestro de cada de una de las victimas calificado como secuestro simple,  el Ministerio Público solicitó que Moisés Sándigo sea sancionado con seis años por cada uno de ellos, para totalizar 18 años.

Mientas que el abogado defensor, Julio César Palma  solicitó las penas mínimas por cada ilícito es decir 30 por cada uno de los asesinato para totalizar 60; 12 por los tres robos agravado y nueve por los secuestro simples para totalizar 72 años.

En el fallo de culpabilidad  dictado por la jueza Segundo Distrito Penal de Juicio de la capital, Adela Cardoza Bravo se establece que únicamente fueron encontrados agravantes en contra del  hombre  inculpado por los tres crímenes.

“Hubo alevosía porque los crímenes fueron previamente planificados y ensañamiento con las victimas porque sufrieron varias heridas y recibieron  varios impactos de bala aumentándoles el sufrimiento de manera innecesaria”, explicó  la judicial en su resolución de culpabilidad.

Entre las pruebas con las  cuales el Ministerio Público demostró el ensañamiento con que actuaron los criminales están los resultados de las autopsias hechas por forenses, donde se evidencia que quienes  los asesinaron se ensañaron con las víctimas.

En el informe de la autopsia hecha a Geovanny Soto Ruiz, propietario del hotel, se indica que él fue ultimado de diez impactos de bala que recibió en el tórax, brazos y piernas, uno de los proyectiles le perforó los pulmones.

Juan Mauricio Soto, fue asesinado de 17 heridas hechas con un cuchillo, dos de las heridas eran mortales porque le laceraron la vena carotidea y vasos sanguíneos en la parte del cuello.

A Emmanuel Soto, el menor de los hijos de Geovanny Soto Ruiz, los asesinos lo degollaron con un cuchillo y le hicieron otras 20 heridas en antebrazos, tórax y  extremidades inferiores, según la autopsia hecha por los forenses costarricenses.

El cuerpo sin vida de  Geovanny Soto  Ruiz,  fue encontrado dentro de una buseta propiedad de la familia en un camino que conduce a la catarata del rio  La Fortuna y los cuerpos sin vida de su dos hijos a  aproximadamente a un kilómetro de distancia sobre el mismo camino, refiere la acusación fiscal.

El fiscal auxiliar, Juan Jarquin Rosales, al hacer sus alegato de apertura ante la jueza Adela Cardoza, asegura que el Ministerio Público “cuenta con abundantes pruebas” para demostrar la culpabilidad del acusado.

Por este triple crimen en Costa Rica, en diciembre del 2016 un  juez de juicio de San Carlos, Costa Rica absolvió a un peón de apellido López; porque el  Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía de ese país “presentaron acusación sin tener pruebas suficientes”.

En el juicio en el cual fue absuelto el hombre también fue citado para el mismo Moisés Francisco Sándigo, pero no se presentó y por esa razón fue declarado rebelde y se pidió el auxilio a la Policía Internacional (Interpol) para su captura.

Antes el 7 de julio del 2014,  tres jueces costarricenses  emitieron un fallo de no culpabilidad para Moisés Francisco Sándigo y el peón de apellido López, pero el Tribunal de Apelación de Sentencia de San Ramón, Costa Rica anuló el falló y ordenó un nuevo juicio.