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Un tribunal de jurado integrado por tres mujeres y dos hombres, declaró al nicaragüense Eduardo Blandón Reyes, de 38 años, no culpable del delito de asesinato.

Al jornalero acusado de haber matado a su patrón, el finquero costarricense Carlos Felipe Alvarado, el tribunal de jurado también lo declaró no culpable del ilícito de robo agravado.

Para que Eduardo Blandón Reyes fuera absuelto, fue determinante el hecho de que la Fiscalía no aportó testigos presenciales debido a que los hechos sucedieron en un camino rural en Costa Rica, el 17 de abril del 2009.

También favoreció al acusado que al juicio no se presentó a declarar la persona a quien él habría vendido la computadora portátil que llevaba la víctima en su vehículo el día del crimen.

En el juicio la defensa aportó como prueba el testimonio de dos testigos, quienes aseguraron que para el 17 de abril del 2009, cuando ocurrió el crimen, Eduardo Blandón tenía tres meses de haber regresado a Nicaragua. 

Igualmente influyó en los miembros del tribunal de jurado los alegatos de xenofobia que hizo el abogado defensor, quien expresó que por ser nicaragüense a su representado las autoridades costarricenses lo inculparon por el crimen.

El juez Quinto Distrito Penal de Juicio de la capital, Alfredo Silva Chamorro, explicó que en este caso la inocencia o culpabilidad de Eduardo Blandón fue decida por un tribunal de jurado, porque los hechos sucedieron antes que entrará en vigencia la Ley 745, donde se establece que los delitos de robo agravado son resueltos por un juez técnico o de derecho.

Por este crimen Eduardo Blandón fue absuelto por un tribunal de primera instancia, pero un tribunal de apelaciones anuló esa resolución y ordenó realizar el juicio nuevamente, sin embargo en esa fecha el acusado ya se encontraba en Nicaragua.