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El vigilante de una finca localizada  en el kilómetro 112.7 de la carretera que une la ciudad de Rivas con la comunidad indígena de Veracruz, fue asesinado  a golpes la noche del domingo, 9 de junio, cuando se disponía a  ingresar a la propiedad.

El crimen ocurrió  entre las 9:00  y 10:00 pm  y según testigos, la víctima es  Max Palma Álvarez, de 67 años,  “un señor que se había ganado el aprecio de la gente que habita entre el barrio Las Piedras y el vertedero municipal de Rivas, que es donde se localiza la propiedad que él cuidaba”,  explicó Dalí Solís Santana, habitante del lugar.

La Policía Nacional se hizo presente al lugar para realizar las investigaciones correspondientes. Lesber Quintero/END

El cuerpo sin vida de la víctima fue divisado a las 5:45 am de este lunes, por Freddy Gutiérrez, quien minutos antes había salido de su casa  de  habitación rumbo a su trabajo y al pasar frente a la propiedad que cuidaba Palma, se sorprendió  al verlo tirado en  el suelo, con golpes y sangre  en su cabeza, por lo que de inmediato alertó a los vecinos  sobre el crimen y llamaron a la policía.

Gerónimo  Gutiérrez, vigilante de otra propiedad, confirmó que el cuerpo sin vida de su amigo amaneció frente a la puerta de alambre que “sirve de acceso a la propiedad, como que aparentemente lo  estaban esperando, porque  a  eso de las 9:00 pm  él venía de donde unos vecinos que están a unos cien metros al norte de la propiedad y los asesinos no lo dejaron ni entrar”, explicó.

Dijo que aparentemente el móvil del crimen fue el robo y que debido a la oscuridad que impera en la zona no logró observar nada, ni tampoco escuchó gritos, pero  afirma que a las  9:00 pm   se percató de que los perros estaban ladrando en el lugar.

“Él no caminaba ni celular, pero  yo le había manifestado que  tuviera cuidado, que no saliera de noche, que la zona es oscura y que es muy peligroso por tanta robadera que se ha desatado, pero me decía que era muy conocido y que le tenían mucho aprecio, pero ya vez, hasta parece que estaban esperando para robarle y posiblemente se opuso y lo mataron”, refirió Gutiérrez.

Móvil

Juan Francisco Matamoros, otro vigilante del lugar, explicó a El Nuevo Diario que la víctima le había relatado que hace dos meses se le habían metido a robar  C$ 2,000  que tenía  guardado para llevárselos a dos hijos que viven en Managua.

“Por eso creemos que lo mataron para robarle,  porque recogía su dinerito para llevarle a sus dos hijos que viven en Managua y sospecho que los delincuentes ya sabían que pronto iría a la capital y llegaron la noche del domingo a robarle y quitarle la vida”, detalló.

Óscar Guadamuz  González, dueño de la propiedad, confirmó  que Palma tenía más de tres años  de  estar a cargo de la vigilancia de la finca y que ni siquiera ingería licor, porque  acostumbraba visitar una iglesia vecina.

La víctima habitaba en la comunidad de Nancimí,  del municipio de Tola.