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Ocho años de privación de libertad está pidiendo el Ministerio Público, para un adolescente que participó en el asesinato su tío en Managua.

La petición de los ocho años de privación de libertad fue hecha por la Fiscalía al juez Primero Distrito Penal de Adolescentes de Managua, Roger Sánchez.

Por este crimen ya fueron declarados culpables en el Juzgado Sexto Distrito Penal de Juicio de Managua, los hermanos Francisco y Pablo Bravo Hernández, a quienes encontraron culpables de los ilícitos de asesinato agravado y profanación de cadáver.

 La petición fue hecha por Fiscalía después de que se conoció el fallo de culpabilidad que recayó sobre el adolescente.

En la audiencia del debate de la pena, el representante del Ministerio Público pidió que el adolecente sea sancionado con cinco años de privación de libertad por asesinato agravado y tres más por robo agravado.

Por su parte, el abogado defensor, Henry García, pidió que al menor de edad le sea impuesta "medidas no privativas de libertad".

Esto significa que el abogado García está solicitando la libertad asistida para su defendido.

Acusados de matar a su pariente / Archivo La libertad asistida que establece el Código de la Niñez y Adolescencia  equivale a la libertad condicional que se otorga a los mayores de edad que son condenados por delitos cuya pena excede los cinco años de prisión.

Para determinar la culpabilidad del adolescente fueron determinante las huellas de hemáticas encontradas en los zapatos del inculpado y que se corresponden al tipo de sangre de la víctima.

El juez especializado en justicia para adolescente también en su fallo señala como prueba que incrimina al acusado está el testimonio de un comerciante del mercado Iván Montenegro, a quien el menor le solicitó le desbloqueara el teléfono celular de la víctima para poder venderlo.

En la acusación que la Fiscalía presentó contra el adolescente en noviembre del 2018 se indica que él fue quien le propinó a su tío la primera de las cuchilladas que le propinaron la noche del 25 de noviembre en la casa de los victimarios, quienes después usaron un cartón para lanzarlo a un basurero donde lo quemaron con la intención de ocultar el crimen.