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30 años deberá pasar en la cárcel el pastor evangélico, quien la noche del 22 de diciembre del 2018, violó a su esposa y abusó sexualmente de su hija en Managua.

Así lo establece la sentencia condenatoria dictada por el juez Tercero Distrito Especializada en Violencia de Managua, Edén Aguilar.

En la resolución condenatoria el judicial condena a al pastor a 15 años y nueve meses de prisión por los delitos de violación agravada en perjuicio de su esposa;  diez años más por femicidio frustrado y un año y ocho meses por violencia psicológica en perjuicio de la misma víctima.

En lo que refiere a los delitos  en perjuicio de la víctima de 12 años, quien es hija del sentenciado, el juez Edén Aguilar lo condena a 12 años de encierro en la cárcel por abuso sexual, más un año y cuatro meses más por violencia psicológica.

En la parte resolutiva de la sentencia, el juez especializado en justicia de género explica que el pastor evangélico no cumplirá los 39 y ocho meses de cárcel que establece la condena, porque la pena máxima de prisión en Nicaragua son 30 años.

En la sentencia, el encargado de impartir justicia, ordena que durante cinco de los 30 años que pasará en la cárcel el religioso deberá participar en programas de orientación y atención para no repetir la misma conducta delictiva una vez que salga de la cárcel.

Mientras que las víctimas (esposa  e hija) del sentenciado deberán recibir tratamiento postraumático, según  lo resuelto por la autoridad judicial.

Igualmente a madre e hija el Ministerio Público  deberá atenderlas en su programa de atención a víctimas de violencia de género.

Los Hechos

En el juicio la Fiscalía demostró que la noche del 22 de diciembre del 2018, el líder religioso de una iglesia evangélica llegó ebrio a su casa y agredió a su esposa.

La agresión inició con palabras soeces y después se convirtió en física al ponerle un cuchillo en el cuello diciéndole que la decapitaría y después con lápiz, con el cual amenazó con sacarle los ojos.

Posteriormente la obligó a tener relaciones sexuales  en presencia de su menor hija y acto seguido la desmayó a  golpes, según las pruebas aportadas en el juicio.

Después el pastor se sentó en las piernas a su hija para manosearla y decirle expresiones indecorosas, refieren las pruebas que aportó el órgano acusador.