Silvia González
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JINOTEGA

La Policía de Jinotega investiga la muerte de Pedro Joaquín Sobalvarro Rodríguez, de 28 años, quien fue asesinado de un machetazo y golpes que le propinaron en diferentes partes del cuerpo, cerca de la comarca Aguas Calientes, municipio de San José de Bocay, Jinotega.

Según la portavoz de la Policía de Jinotega, subcomisionada Junieth Cano Valle, los hechos ocurrieron el pasado fin de semana, a las 10 de la noche, cuando la víctima se encontraba en compañía del ciudadano José Dolores Martínez López, en completo estado de ebriedad, en un predio de la iglesia católica Nuestra Señora de Fátima, cuando de repente se presentaron los sujetos Manuel Urrutia, de 30 años, portando un machete; Francisco Miranda Vásquez, de 25, con un trozo de madera, y Luis Ariel Urrutia, de 30, con otro machete.

Machetazos y un garrotazo

Seguidamente comenzó una discusión entre Luis Ariel Urrutia y José Dolores. Ambos se enfrentaron a machetazos, por lo que intervino Francisco Miranda con el palo, con el cual le propinó un golpe en los dedos de la mano derecha a José Dolores.

Sin embargo, al ver la situación, Pedro Joaquín Sobalvarro decidió intervenir en defensa de su amigo y agredió con el machete a Francisco Miranda, quien también le respondió con un trozo de madera.

Seguidamente los primeros dos amigos, al ver que se aproximaban otros dos sujetos, identificados como José Luis López y Rafael Ochoa, machete en mano, prefirieron huir y tomar caminos diferentes.

No obstante, 15 minutos más tarde, José Dolores se topó en el camino con los cuatro elementos, y José Luis lo amenazó, manifestándole que no sabía “con quién se estaba metiendo”.

En un descuido otro hombre, identificado como Rafael Granados, que acompañaba a José Luis, le propinó un cinchonazo en la espalda a José Dolores, quien se retiró enseguida del lugar.

Esa misma noche José Dolores, preocupado por su amigo Pedro Joaquín, decidió ir hasta su casa, donde familiares le confirmaron que no había llegado, por lo que decidió ir en su búsqueda junto a un hermano, hasta encontrarlo a orillas de un camino, ensangrentado, con una herida cortante y golpes en diferentes partes del cuerpo, lo que le produjo la muerte casi enseguida.

La Policía capturó a José Luis López Carazo, Rafael Granados Ochoa, Francisco Miranda Vásquez y Luis Ariel, quienes serán procesados por el asesinato.

Se determinó que el crimen se cometió por el estado de ebriedad de las personas involucradas, puesto que no se conocía que tuvieran enemistad anteriormente.