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La violencia intrafamiliar, los celos enfermizos y el estado de ebriedad se conjugaron para que Francisco Inés Martínez Uriarte, de 65 años, acabara con la vida de su cónyuge en pocos segundos.

Lea Basilicia Chévez López, de 57 años, falleció casi de manera instantánea luego de recibir tres impactos de bala calibre 45 en el tórax, los que le fueron propinados por su marido, quien tenía portación legal de la pistola.

Uno de los proyectiles salió por la espalda y en su rebote impactó a la niña L.M.S, de nueve años, nieta de ambos protagonistas. “La bala rebotó y le dio en la pelvis a la niña, pero ya está fuera de peligro”, dijo uno de los familiares.

El subcomisionado Mauricio Ruiz Martínez, jefe de Auxilio Judicial de la Primera Delegación de Policía, informó que el caso está tipificado como parricidio, por el vínculo de los implicados.

“El problema intrafamiliar es de vieja data. Era celoso. La señora se fue a vivir a la casa de uno de los hijos, porque estaba amenazada, e incluso llegó a la Comisaría de la Mujer a interponer una denuncia, pero luego la retiró”, aseguró el subcomisionado Ruiz.

Llegó a matarla
Cuando pasaron los efectos del alcohol, Francisco dijo no recordar nada de lo sucedido la noche del lunes, aunque todo hace indicar que ya lo había planeado.

“Ella se me había ido de la casa, esa arma es mía. La tenía para cuidar la casa, estoy afligido…era la madre de mis hijos, no bebo siempre, lo hago por allá… cuando ella tenía 13 años y yo 19 nos fuimos a vivir juntos, tuvimos ocho hijos, los que no sé si me van a perdonar, talvez alguno”, declaró don Francisco.

Los hijos de la pareja tienen sentimientos encontrados, ya que por un lado hacían los preparativos para los funerales de su progenitora y por el otro debían estar pendientes del avance de las investigaciones contra su padre.

“No hemos tenido tiempo para ir a verlo, pero seguro que vamos a ir, por ahora estamos haciendo todo por la vela de mi madre, la señora Lea Chévez”, aseguró Salvador Martínez, hijo de ambos.

Y es que según Salvador, su mamá tierna, siempre dispuesta a ayudar en todo a sus hijos. Debido a la diabetes perdió la pierna derecha, por lo que estaba atada a una sillas de ruedas, pero siempre feliz con sus hijos.

Doña Lea Chévez López tuvo ocho hijos, cuatro mujeres y cuatro varones. Para hoy se espera sea el sepelio, ya que una de sus hijas viene desde el extranjero para darle el último.

La denuncia ante la Policía fue interpuesta por Gladys Martínez Chévez, una de las hijas de la víctima.

Este sangriento hecho ocurrió poco antes de las seis de la tarde del primero de enero, en la Zona 6 del municipio de Ciudad Sandino, de la pulpería Romero dos cuadras al norte, una cuadra al sur.