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Pocos sabían del embarazo de Liseth Ocampo, la joven de 24 años que selló su suerte la tarde del miércoles, cuando decidió sentarse justo detrás de Francisco Barrera, el conductor de un autobús que pocos minutos después sería impactado de frente por otro vehículo pesado, en León.

Oficialmente, las autoridades registran tres muertos por ese accidente de tránsito, incluida Ocampo, pero la familia de la joven asegura que son cuatro las víctimas mortales, tomando en cuenta al bebé de seis semanas de gestación.

A Ocampo la describen como una mujer optimista y callada.

Hace apenas un año sufrió un aborto y por eso, al quedar otra vez embarazada, prefirió mantenerlo en secreto, porque temía perderlo. Los doctores ya le habían dicho que el proceso iba a ser de alto riesgo.

Al bus en el cual viajaba Ocampo, que hacía un recorrido con trabajadores de una zona franca en León, primero lo chocó de frente otro bus y, ya fuera de control, terminó impactando contra un árbol.

La joven murió de forma inmediata.

Testigos dicen que, tras el accidente de tránsito, y en medio de la confusión y reguero, vieron tirados unos potes de leche.

Eran tres potes de leche y pertenecían a Ocampo. Los había comprado para regalárselos al hijo recién nacido de su primo, Maykel Sandino.

Hace apenas un año sufrió un aborto y por eso, al quedar otra vez embarazada, prefirió mantenerlo en secreto, porque temía perderlo.Cortesía/END

El martes Ocampo y Sandino se vieron por última vez. Ella le dijo que iba a visitarlo el jueves, para celebrar el cumpleaños 21 de él.

“Me expresó que iba a visitarme este jueves para felicitarme en ocasión de mi cumpleaños, además me prometió que me traería tres potes de leche para mi hijo recién nacido, pero desafortunadamente no fue así”, declaró Sandino a El Nuevo Diario.

El día del cumpleaños de Sandino, a Ocampo la estaban sepultando en el cementerio El Guacimal, en el barrio Guadalupe, en León.

“Ella era muy callada y a pocas personas le contaba sus cosas. Pocas personas sabían de su embarazo, tenía temor de perder a su hijo, temor de ilusionarse y darlo a conocer a las demás personas, porque el médico le advirtió que su embarazo sería riesgoso, luego de haber sufrido un aborto un año atrás”, explicó Sandino.

Ocampo, agregó, era incondicional con su familia y amistades.

El accidente que le costó la vida a Ocampo, a su bebé en gestación, y a Luisa Salmerón (28 años) y Johnny Medina (24), ocurrió en el kilómetro 97 de la carretera León-Chinandega, a las 3:30 p.m. del miércoles, 21 de agosto de 2019.

La joven, quien tenía 6 años trabajando para una empresa de zona franca, retornaba a su vivienda, ubicada en el municipio de Quezalguaque, en León. En el bus iban más de 50 personas.

El accidente de tránsito, además de provocar tres muertes, dejó a unas 12 personas lesionadas.

María Elsa Sandino, una de las tías de Liseth Ocampo, dice que el día del accidente su sobrina salió apresurada de su trabajo, buscó el transporte del recorrido para retornar a su casa y se sentó detrás del chofer del bus.

La vida de Ocampo transcurrió así, apresurada. A temprana edad empezó a trabajar. Al culminar su bachillerato la contrataron en la zona franca en León. Siempre quiso ser independiente.

Adela Sandino (57 años), otra de las tías de Liseth Ocampo, sostiene que estarán atentos al avance y resultado de las investigaciones.

“Voy a recordarla con mucho cariño, siempre que nos veíamos platicábamos, teníamos una buena relación, aunque pocas veces nos veíamos. Nunca tuvimos problemas con ella porque era muy llevada, su muerte ha sido un golpe muy duro para la familia, pero tenemos que resignarnos a lo ocurrido”, afirma Adela Sandino.

Las primeras versiones dicen que el bus conducido por Manuel Mendoza, que cubría la ruta León- Malpaisillo - San Isidro, perdió el control cuando el chofer de una camioneta que iba adelante hizo una mala maniobra.

Mendoza perdió el control, invadió carril e impactó de frente al bus en el que iban Ocampo y los demás trabajadores de la zona franca, que iba en sentido contrario.

Buses: 11 choques y 7 muertos

Los conductores de buses y microbuses se han visto involucrados este año en al menos 11 accidentes de tránsito, con un saldo de siete muertos y más de 60 lesionados, según reportes periodísticos de El Nuevo Diario.

Las principales causas de estos accidentes han sido los desperfectos mecánicos, exceso de velocidad e invasión de carril.

En otros casos, las unidades de buses y microbuses interurbanos han sido impactados por vehículos particulares y motocicletas.

Mendoza perdió el control, invadió carril e impactó de frente al bus en el que iban Ocampo y los demás trabajadores de la zona franca, que iba en sentido contrario.Cortesía/END

El experto en seguridad vial, Hugo Montalván, explicó que históricamente el transporte colectivo, en especial los buses, han sido los que presentaban mayores problemas en cuanto a la accidentalidad y violación a las normas de circulación, pero tras una serie de capacitaciones, los casos han ido disminuyendo.

“Lo que pasa es que se hizo bastante esfuerzo y se logró revertir un poco la situación en que los buses, especialmente, quedaban en el primer lugar, después de las camionetas, en los niveles de accidentalidad. Eso había disminuido años atrás. Últimamente, como que se ha vuelto a retornar”, manifestó Montalván.

Según el Anuario Estadístico de la Dirección de Transito Nacional 2018, el año pasado se registraron 2,599 accidentes de tránsito en los que se vieron involucrados los buses interurbanos y el urbano colectivo, dejando 31 personas fallecidas y 112 lesionados.

Mientras que, los microbuses, se vieron involucrados en 1,301 accidentes, que dejaron a ocho personas muertas y 61 lesionados.

Para Montalván, las circunstancias de accidentalidad del transporte público podrían ser coyunturales, ya que hay poca demanda de usuarios y la oferta ha venido aumentando.

“En el transporte interurbano se han otorgado nuevas concesiones, hay mayor saturación de la línea de buses interlocales, interdepartamentales, que hacen que compitan por los pasajeros”, dijo el experto.

Además, señaló que algunos conductores del transporte público no tienen la experiencia en el cálculo del tiempo.

“Como usuarios podemos observar que de las terminales salen lentamente y cuando ya van colgados con el tiempo aceleran e incluso van compitiendo, ese es otro problema”, insistió.

Descuido en el mantenimiento

Montalván considera que algunos transportistas han descuidado el mantenimiento de las unidades de buses por la crisis económica que atraviesa Nicaragua.

Los conductores de buses y microbuses se han visto involucrados este año en al menos 11 accidentes de tránsito, con un saldo de siete muertos y más de 60 lesionados, según reportes periodísticos de El Nuevo Diario.José Luis González/END

Recuerda que, antes, se utilizaba el método del sistema preventivo del vehículo, y ahora los llevan a los talleres hasta que presentan algún daño.

En otras palabras, según Montalván, los ingresos de los medios de transporte han disminuido y eso ha venido afectado el mantenimiento de los vehículos.

“Si nos vamos a lo que contempla la ley, en realidad trata de superar ese problema por medio de la revisión periódica, la inspección técnica mecánica, pero también conocemos y no podemos señalar específicamente, pero hay algunos talleres que otorgan la inspección técnica mecánica sin haberla realizado a fondo”, indicó.

Comportamiento de los transportistas

Definitivamente, el exceso de velocidad, el irrespeto a las señales, las fallas mecánicas, los giros indebidos y las invasiones de carriles han sido las principales causas de accidentalidad del transporte público, confirmó el experto en seguridad vial.

“Los transportistas han estado operando hasta cierto punto por la libre, el transporte interurbano es el que ha representado más quejas y ante la presencia de los inspectores del MTI salen de las terminales sobrecargadas, con las llantas pelonas y así les permiten circular y es el segmento que se ha visto involucrado siempre en accidentes”, expresó.

31 Muertos dejaron el año pasado los accidentes de buses y microbuses, según estadísticas de la Policía.