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Las autoridades policiales concluyeron que la joven Nereyda Victoria Trujillo Blandón fue asesinada por su pareja Pedro Ramón Fitoria Miranda, quien tras cometer el crimen se suicidó colgándose de la rama de un árbol en un predio baldío del barrio Santa Elena, al noreste de Managua.

“Las investigaciones realizadas concluyeron que Pablo Ramón Fitoria Miranda cometió femicidio en perjuicio de Nereyda Victoria Trujillo Blandón y, posteriormente, se suicidó mediante asfixia mecánica (ahorcamiento), motivado por discusión de pareja”, indica la nota número 70-2019 emitida por la Policía Nacional.

La comunicación emitida la tarde de este miércoles detalla que llegaron a esa conclusión después de realizar una serie de diligencias investigativas, como “entrevistas a vecinos, quienes referían que los fallecidos discutían frecuentemente; peritajes de campo, recortes de uñas, muestras de fluidos hemáticos y otros”.

El documento precisa que ocuparon un arma blanca (cuchillo) con manchas de sangre y prendas de vestir.

Pobladores de El Rodeo observan las manchas de sangre que quedaron en el suelo tras el femicidio.Jorge Ortega/END

La institución informó que conoció del caso por un poblador que encontró los cuerpos y se comunicó con el centro de emergencia (línea 118).

Un equipo fue desplazado al sitio, un camino rodeado de espesa vegetación que conecta a los barrios Santa Elena y El Rodeo. Ahí, los oficiales levantaron los cadáveres y en el caso de Trujillo Blandón presentaba heridas con cuchillo y signos de violencia.

Tenía antecedentes

Del atacante, la institución policial dijo que tenía 47 años y poseía antecedentes por amenazas de muerte y agresión contra las personas. No precisó en qué año incurrió en esos delitos ni las identidades de las víctimas.

El Nuevo Diario conoció que la pareja, cuya unión no superaba el año, fue vista la tarde del martes en el barrio El Rodeo cobrando un dinero, ya que poseían una pulpería y comercializaban carne de cerdo.

Un par de horas después, alrededor de las 8:00 de la noche, los vieron caminando por el sector del Acetuno, cerca de una represa. La pareja aparentemente se dirigía a su propiedad, ubicada a unos 800 metros de ese sitio.

En el área que les vieron no hay alumbrado público y las vivienda más cercana está a unos 400 metros. El sitio presenta una espesa vegetación que, según los pobladores consultados, creció con las lluvias de los últimos días.

En la zona nadie escuchó gritos de auxilio ni presenció el crimen. Fue hasta este miércoles a primera hora que dieron con la escena; el cuerpo de Trujillo Blandón tendido boca abajo y muy cerca de esta, el trozo de una rama. Su cabeza tenía sangre y la ropa rasgada.

Su familia, al enterarse que trasladarían el cuerpo hasta la morgue del Instituto de Medicina Legal (IML), pidió que se lo entregaran, que ellos se encargarían de buscar una persona que “la preparara” para efectuar los funerales.

Firmaron un acta y al mediodía de este miércoles buscaban una persona que inyectara formalina al cadáver de su pariente.

La occisa tenía tres hijas, todas menores de edad. La mayor de 12 años y en medio de la tragedia estaba al frente del papeleo de las investigaciones y los funerales de su madre. Mientras que el femicida tenía un hijo.

Registran 46 femicidios

De acuerdo con las estadísticas del organismo Católicas por el Derecho a Decidir, con la muerte de Trujillo Blandón suman 46 mujeres las que han sido víctimas de femicidio.

El organismo contabiliza que a septiembre de este año, había 52 niños que han perdido a sus padres por los femicidios. Con estos cuatro, la cifra aumentó a 56.

La noticia, que enluta a dos familias, se regó como pólvora y desde diferentes zonas del barrio llegaron curiosos a la escena. Al partir las autoridades, caminaron al sitio en el que fue encontrada la mujer, donde todavía podía observarse manchas hemáticas.