José María Centeno
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NUEVA GUINEA

A pesar de las requisas que los policías realizan al ciudadano que visita las delegaciones, antes de entrar, un individuo armado de un filoso puñal incursionó hasta las oficinas de investigaciones de la delegación policial de Nueva Guinea, donde apuñaló a un sospechoso que se encontraba detenido.

El individuo se dirigió justo a la oficina donde un investigador interrogaba al detenido, y frente al oficial le asestó dos profundas estocadas en la espalda que por poco acaban con su vida. De inmediato, el atacante fue arrestado por un grupo de policías que, armas en mano, lograron quitarle el cuchillo.

Al reo herido lo remitieron de inmediato al centro asistencial de esta ciudad, bajo custodia policial.

El lesionado es Erlin Bismark Castillo López, originario de Somoto, Madriz, quien el día anterior había apuñalado a Domitila Ruiz Rivera, en un intento de asaltar la pulpería propiedad de la víctima, en la Colonia Yolaina, ubicada a unos 15 kilómetros al este de Nueva Guinea.

Erlin Bismarck llegó junto a Carlos Emilio Sevilla Martínez, habitante de Nueva Guinea, a la pulpería de Ruiz Rivera, y la asaltaron con puñal en mano, pero luego también intentaron violarla. Como la víctima se opuso, Castillo la apuñaló en el pecho y costado derecho, por lo que ahora los médicos del Hospital Asunción, de Juigalpa, Chontales, luchan por salvarle la vida.

Los pobladores, al darse cuenta de lo que ocurría, de inmediato llegaron a dar auxilio a Domitila, y lograron la captura de los dos ladrones, los que fueron entregados a la Policía Nacional.

Esposo en busca de venganza

Al siguiente día, Castillo estaba siendo interrogado por un oficial de Auxilio Judicial, cuando llegó a la estación policial el ciudadano Ricardo Ramón Sánchez Rivas, de 35 años, esposo de Domitila Ruiz Rivera, y con un puñal oculto debajo de su camisa, penetró hasta el lugar donde estaba el sospechoso y le asestó dos estocadas en la espalda, las que lo tiene al borde de la muerte.

En su intento de venganza, Sánchez quiso rematar a Castillo en el suelo, donde éste se desangraba, pero el oficial que lo interrogaba había solicitado refuerzos en la misma unidad policial, y cuando llegaron los agentes armados, lo encañonaron y le exigieron que entregara el puñal porque, en caso contrario, lo iban a matar dentro de la unidad.

La furia con que actuaba Sánchez Rivas lo cegó momentáneamente, lo que puso en tensión a toda la unidad policial. Unos seis policías lo rodearon, y con sus armas de reglamentos, pistolas y fusiles AK, balas en boca, le ordenaban que entregara el cuchillo.

La situación se calmó cuando el furioso esposo se rindió y entregó su puñal a los agentes. Castillo, gravemente herido, fue conducido al hospital de Nueva Guinea, donde fue atendido de emergencia y Sánchez fue puesto en prisión.

Éste es un caso parecido al que ocurrió en Juigalpa, Chontales, donde un individuo intentó matar a su mujer, luego mató a un policía, hirió a otros, y por último lo aniquilaron los oficiales que le daban persecución.