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“Así quería verte. ¿Ya viste que me las pagaste, maldita”?, fueron las diez palabras que Francisco Inés Martínez Uriarte, de 61 años, le espetó al cadáver de su ex mujer, Lea Basilica Chévez López, de 57 años, a quien le propinó tres balazos. Este jueves quedó en prisión acusado por el delito de parricidio. Su audiencia inicial será el diez de enero.

Aparte del parricidio, a Martínez Uriarte, de 61 años, también lo acusaron por lesiones en perjuicio de su nieta de nueve años, quien salió herida después de recibir de rebote uno de los tres proyectiles que el sesentón disparó con su arma.

Según se desprende de la acusación que presentó la fiscal Blanca Rosa Calero ante el juez Décimo Penal de Audiencias, Carlos Solís, después que Martínez mató a su mujer --que valga decir no hubiese podido ni correr porque estaba en silla de ruedas, ya que le habían amputado la pierna derecha a consecuencia de la diabetes--, se sentó en un sofá tranquilamente para decir que así quería ver a su mujer. Él reo alegó ayer que todo lo que dice la acusación no es cierto y que no recuerda haber matado a nadie.

El problema
El crimen ocurrió en Ciudad Sandino, el primero de enero por la tarde, en la casa de Gladys Matilde Martínez, hija de la víctima.

Doña Lea estaba sentada en su silla de ruedas, en la sala, con dos niños y tres adultos, cuando llegó Martínez Uriarte y golpeó la puerta principal. Gladys se asomó y vio que era su padre, por lo que le ordenó a uno de sus hijos que le abriera la puerta.

“Buenas tardes. Vengo a arreglar un problema con todos”, dijo el supuesto parricida, quien inmediatamente se sacó de la cintura una pistola Colt 45 milímetros y disparó dos veces contra la víctima en el pecho, matándola por perforación pulmonar y cardiaca.

El tercer disparo rozó el hombro derecho de la fallecida, pero ese mismo proyectil impactó en la nalga derecha de la niña de nueve años y le salió por la ingle. Al momento de los hechos, la menor corría a su cuarto para refugiarse.

Las pruebas
Durante la audiencia preliminar del crimen, la Fiscalía presentó como elementos de convicción las testificales de siete personas, el recibo de ocupación del arma usada en el crimen y de la silla de ruedas con el orificio de bala, y el dictamen del doctor Oscar Bravo, quien determinó que doña Lea falleció por hemorragia masiva por perforación pulmonar y cardiaca por herida de arma de fuego.

El forense Neil Hernández valoró a la niña y confirmó que tiene una herida de bala en la nalga derecha, que sanará en 15 días. El disparo fue hecho a corta distancia.

El Ministerio Público explicó que solicitó la prisión para el acusado porque se lesionó el bien jurídico vida, hubo una niña herida, pero además el acusado puso en peligro la vida de las demás personas que estaban en el lugar al momento de los hechos.