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El trágico suceso en el que Mariano Alberto Santana Torres perdió la vida a sus 53 años, ocurrió en una pequeña comarca del municipio de Tola, que lleva por nombre El Panamá, y la cual está a sólo cuatro kilómetros del casco urbano del municipio, en dirección noreste.

El hombre habitaba en esa silenciosa localidad, y por lo general siempre portaba un filoso machete, pero el 24 de mayo de este año fue sorprendido por el actuar violento de un joven, adicto a las películas de acción y en especial a las series televisivas japonesas, de las que al parecer aprendió mucho, ya que sin ninguna lástima le propinó a la víctima 22 filazos.

Espera paciente

De acuerdo con la Policía de Tola, el suceso ocurrió a las once de la mañana y el presunto autor, identificado como Ariel Evenor Noguera Ortiz, de 22 años, aparentemente andaba tras los pasos de Santana Torres, ya que al divisarlo en el río que lleva el mismo nombre de la comunidad se escondió y esperó que su víctima se introdujera a las aguas, a unos 200 metros del puente.

Cuando Mariano Alberto se daba un chapuzón, el joven se abalanzó sobre él, con machete en mano.

La furia de Noguera Ortiz era tal que no cesó de asestarle filazos tras filazos a Santana Torres, quien después de recibir el machetazo 22, cayó en agonía en el sector del río conocido como “El Codo”, mientras su agresor huía del lugar sin que hasta ahora se conozca su paradero.

Producto de los machetazos, Santana Torres sufrió un shock hipovolémico y trauma craneal, que le provocaron la muerte casi dos horas después. Según el médico forense de la Policía de Rivas, los machetazos letales fueron en los hombros, cráneo y cuello.

Esta historia hizo recordar a muchos toleños otra horrenda tragedia que también protagonizó Santana Torres, sólo que en esa ocasión él fue el victimario de su novia, Ana Celia Condega, a quien asesinó en 1984, debajo de un árbol de naranja que precisamente está a unos 100 metros de donde Santana Torres sufrió el brutal ataque.

Amplia diferencia de edad

Doña Guadalupe Condega, de 60 años, es una de las personas que recuerda el crimen de su sobrina, quien apenas tenía 15 años al perder la vida. Según doña Guadalupe, la quinceañera tenía un noviazgo con Santana Torres, quien la superaba ampliamente en edad.

La testigo agregó que el día del crimen, Santana Torres divisó a su sobrina cuando caminada por el puente El Panamá, en compañía de su primo, Mario Montiel, “con quien ese hombre la celaba y la amenazaba. Cuando Ana Celia llegó a la casa de su mamá, él se le acercó debajo de un árbol de naranja y la tomó del cuello y luego la cortó…”, recordó doña Guadalupe, tras enfatizar que su sobrina, en su intento por salvarse, metió la mano derecha a Santana Torres, por lo que también resultó con una herida en el antebrazo.

Según doña Guadalupe, tras el crimen, Santana Torres se dio a la fuga y cuando fue capturado estuvo tras las rejas pocos días.

Ahora, el autor del crimen de Santana Torres también es prófugo y de acuerdo al jefe de la Policía de Tola, capitán Adolfo Mora, ellos tienen conocimiento de que Noguera Ortiz no ha salido del país y a la vez señaló que este joven no sufre trastornos mentales.

Sin vicios pero...

Por su parte, una hermana de Noguera Ortiz, quien se identificó como Juana Andrea Campos Ortiz, detalló que su hermano nunca había tenido problemas con nadie, agregó que ni fuma, ni ingiere licor y explicó que el posible motivo del crimen es que el hoy finado amenazaba con matar a su hermano.

Las amenazas surgieron supuestamente porque Noguera Ortiz detectó que Santana Torres llegaba a robar plátanos a una propiedad que cuida su hermano, José Daniel Villagra Ortiz, y producto de estas diferencias aparentemente el joven decidió darle fin al supuesto ladrón.

Según familiares, Noguera Ortiz no es una persona normal, aunque culminó sus estudios en segundo año. El joven se convirtió en amante de series televisivas asiáticas, tales como “Gokú”, o películas de Bruce Lee, entre otras. De acuerdo con Juana Andrea, a su hermano no le gustaba que le llamaran la atención y cuando terminaba de ver películas quedaba “hiperactivo” y era tan apasionado a estas series que hasta pintaba letras chinas en su cuarto.

Pero además, Noguera Ortiz ha demostrado tener talento para la pintura y por eso muchos estudiantes lo buscaban para que les dibujara mapas u otros trabajos y su arte en cuanto a la pintura también la expresa en su cuarto de su humilde vivienda