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Un hombre fue encontrado sin vida en las primeras horas de la mañana de ayer lunes, en el kilómetro 19 de la Carretera Panamericana Norte, presentando 10 orificios de bala, de acuerdo a las informaciones ofrecidas por la subcomisionada, Guadalupe Obando, jefa de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía de Tipitapa.

Se trata de un joven de unos 25 años, vestido con un jeans azul, corto, camisa blanca y zapatos deportivos blancos. “El cuerpo sin vida tenía puestos unos lentes de medida”, aseguró la jefa policial, quien detalló que no se pudo conocer la identidad del fallecido, debido a que en el lugar no se encontró ningún tipo de identificación.

“No tenía nada que pudiera identificarlo”, señaló Obando, quien prefirió no dar mayores detalles, afirmando únicamente que se traba del hallazgo de cadáver.

Según los detalles ofrecidos por la jefa policial, el cadáver del desconocido presentaba 10 orificios de arma de fuego, presumiblemente 9 milímetros, pues en el lugar se encontró una bala sin detonar, pero también, los peritos hallaron ocho casquillos detonados y un proyectil.

Los disparos penetraron por la espalda, en la cabeza, y tiene perforaciones en el brazo izquierdo. Eso, según la jefa policial, hace presumir que la víctima pudo intentar defenderse metiendo sus brazos. “Parece que metió la mano y le dieron”, indicó Obando.

Los peritos de inspección ocular de la Policía Nacional, presumen que la muerte del desconocido se pudo dar entre la una y las dos de la madrugada. Esa hora coincide con la hora que según vecinos del sector, se escucharon algunas detonaciones.

Eso no fue confirmado por la Policía, que no puede precisar si ahí ocurrió el crimen o fueron a dejar el cadáver a ese lugar. “No tenemos más información que el hallazgo del cadáver”, aseguró la jefa policial.

La Policía no tiene nada más sobre el hecho, no se encontraron huellas de llantas de vehículos ni huellas de zapatos, por lo que no se puede precisar si la víctima fue llevada en un auto y luego asesinada.

Lo que llama la atención es la cantidad de perforaciones y la falta de documentos de identificación, eso hace indicar que los autores del crimen no dejaron muchas evidencias y que querían estar bien seguros de su muerte.

Hasta el cierre de la edición, la Policía Nacional no había logrado identificar el cadáver, que se encuentra en el Instituto de Medicina Legal.